Padre Hugo Tagle

Haciendo nada

Padre Hugo Tagle @HugoTagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 5 de julio de 2021 a las 04:00 hrs.
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Steve Jobs y Albert Einstein tenían una práctica común. Aplicaban la rutina del ‘no tiempo’ para incrementar su creatividad. Así lo señala un artículo de la revista Inc donde se comenta la “curiosa” costumbre de estos dos genios.

¿Qué significa esto? En simple, hacer un buen descanso del cuerpo y alma en algún momento del día. Aunque la rutina diaria sea saludable y productiva, el ajetreo y estrés matan la creatividad y buen trabajo.

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Steven Kotler, autor del libro “El arte de lo imposible”, señala que el ‘no tiempo’ tiene que ver con un momento tranquilo, en solitario; en “desenchufarse” para retirarnos, aislarnos del ruido y de las demandas del mundo.

Chile es una loca y larga geografía de ansiedades y desvelos, donde pareciera que estamos siempre alertas, vigilantes, “saltones”, ante un próximo nebuloso evento que no nos dé tregua.

En pandemia, en un país con la salud mental deteriorada por los encierros, tanto más necesario resultan las caminatas por la naturaleza, distenderse y buscar espacios de reflexión.

La desconexión permite conectarse mejor con la realidad. Tienen un buen efecto sobre el alma y el cuerpo. ¿Quién no ha experimentado que, tras una buena caminata y respirar hondo, salta alguna idea o la respuesta a un problema arrastrado hace tiempo?

Kotler señala: “Cuando nos presionan, a menudo estamos estresados. Somos infelices con la prisa, que amarga nuestro estado de ánimo y restringe aún más nuestro enfoque. Estar limitado de tiempo, entonces, puede ser dinamita para la creatividad”. El reposo interior ayuda a relajarnos y ver el panorama general, permitiendo que ideas innovadoras salgan a la luz.

En lenguaje creyente a ese “no tiempo” le llamamos oración; estar con el Creador y con uno mismo. La celebración comunitaria de la misa – tiempo perdido a ojos del mundo – es tiempo fecundo para revisar la semana y lanzar líneas para la siguiente.

“La oración no cambia a Dios, pero cambia al que reza”, dice Kierkegaard. Muchos rezan como si Dios fuera una aspirina. Acuden a Él cuando algo les duele. Pero no debe ser así. El gran ganador con un cultivo de la vida interior es uno mismo. Cuando nos consuman las preocupaciones cotidianas, intente ese “no tiempo”; encuentro íntimo con el Creador.

La preocupación excesiva y obsesiva solo aumentan el estrés. La oración crea paz. Con ella se vive mejor, más intensa y saludablemente; se energizan el alma y el cuerpo. En este tiempo desafiante, tenso e intenso, las buenas decisiones, sabiduría y juicio, son elementos muy necesarios. Pruebe ese fecundo ‘no tiempo’.

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