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Padre Hugo Tagle

La familia primero

Padre Hugo Tagle En twitter: @hugotagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 27 de agosto de 2018 a las 04:00 hrs.
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El Papa Francisco participó del encuentro mundial de familias realizado en Dublín, Irlanda, la semana pasada. Una buena oportunidad para recordar la perenne vigencia de la célula fundamental de la sociedad: la comunidad formada por padre, madre e hijos. Podemos -y debemos, en cierta medida- hablar de “varios tipos de familia”. Pero así y todo, nadie negará que esta estructura primera debe ser valorada, cuidada y estimulada. Eso no es óbice para dedicar atención a las madres y padres solos, y sobre todo, a los niños que crecen en hogares o al cuidado de familiares.

El Papa Francisco se refirió a la familia como el “ícono de Dios: la alianza entre un hombre y una mujer genera vida y comunión.” En efecto, los cristianos entendemos a Dios mismo como familia. Y cada familia refleja algo de su bondad, solidaridad, espíritu comunitario.

En una pasada encuesta a alumnos chilenos, se preguntó: ¿Qué es lo más importante para ti? Sobre el 80% de los encuestados respondió: “La familia”. Muy por sobre los compañeros, el colegio o los amigos. Como sea, ese núcleo que “comparte un mismo techo” es clave para el desarrollo emocional y social.

Cuidar la familia es velar por el desarrollo sano del país; y desatenderla, es condenarnos a más pobreza y precariedad. La destrucción de la familia es fuente de inestabilidad económica y social. Buena parte de la delincuencia o del aumento de la drogadicción tiene que ver con la destrucción de ese núcleo fundamental.

De ahí que debemos apoyar su fortalecimiento. Un par de medidas prácticas: cuidar los espacios familiares. Muchos matrimonios se llenan de compromisos sociales, dedicándole poco tiempo al cuidado de su propia vida familiar. Ser más selectivo en la participación de eventos sociales. Invito a preocuparse más de “perder el tiempo” (que es ganarlo) con la propia familia e hijos. Tiempo invertido en ellos es tiempo ganado.

Revise horarios y carga laboral. ¿Estamos trabajando bien? ¿No rendiría lo mismo en menos tiempo? En ciudades más pequeñas es algo más humano, ya que hay más tiempo para la familia. Pero así y todo, es un tema pendiente.

Y cultivar la vida religiosa. “Familia que reza unida, permanece unida.” Cualquiera sea su credo, practíquelo. Vaya en familia a la mezquita, templo, sinagoga, iglesia, pagoda o ermita. Pero cultive en familia alguna religión. La mayoría hace bien al alma. Y si no cree en nada de nada, igual resérvese como familia un cierto espacio de reflexión y oración. Si Chile fuera más religioso (desde mi perspectiva, más cristiano) seríamos más felices.

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