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Padre Hugo Tagle

Oídos grandes y corazón generoso

Padre Hugo Tagle En twitter: @hugotagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 28 de octubre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Padre Hugo Tagle

Ya no seremos los mismos. Llegó la hora de construir un Chile más justo, unido y fraterno. Tenemos que entendernos. Circulan por las redes decenas de buenas reflexiones e ideas. Hora de concretizar, aquí y ahora. Alentemos los esfuerzos por un diálogo que logre un verdadero y fecundo pacto social. Nadie se puede restar a conversar.

Espero que la opinión pública sepa valorar los esfuerzos de diálogo de sus respectivos representantes y sancionar en las urnas a quienes se resten a él. No caben actitudes defensivas u ofensivas, ni menos reactivas. Se trata de canalizar las legítimas demandas sociales y darles respuestas. Los problemas sociales que no quisimos ver son responsabilidad de todos. Esto exige una gran generosidad y apertura, venciendo la tentación de sacar dividendos mezquinos y cortoplacistas carentes de realismo y proyección futura.

Necesitamos ser propositivos. La violencia, lo vemos tristemente, no conduce a nada. Aprovecho de invitar a quienes se han manifestado pacíficamente a que disuadan a aquellos que hacen desmanes o destruyen.

Quienes tenemos más, debemos empatizar con la fragilidad y necesidades reales. Ponerse en los zapatos del otro. Andar más en micro.

Circulan decenas de gráficas con el famoso iceberg cuya minúscula punta es lo poco que vimos: los $30. Lo que estaba abajo es a lo que debemos atender. La clase política tiene una enorme responsabilidad en esta tragedia. Han hecho mal su pega, han dilatado las soluciones, presentado malas propuestas, se han apernado en sus sillones. La evaluación crítica de las urnas debe venir.

El presidente de la CPC lo dijo bien: “Es hora de escuchar con los oídos bien grandes, escuchar para construir y reconstruir ese Chile de todos, para todos y que en definitiva nos permita darle paz, tranquilidad y prosperidad a todas nuestras familias en Chile”.

El “modelo” ayudó a un mayor crecimiento, a crear más riqueza, pero no a distribuirla mejor. El bienestar de un país no se mide por quienes están arriba, sino por quienes están abajo. Una mejor redistribución de la riqueza, mayor inversión en servicios sociales –seguridad educación, salud, pensiones– redunda en bien de todos. “Renta bien” una mayor redistribución. Los costos de la iniquidad están a la vista. Y no se trata de generosidad: es simple justicia.

Celebraremos la fiesta de todos los santos el próximo viernes. Una buena ocasión para colocar estas intenciones en manos del buen padre Dios. Que nos regale la sabiduría, buenas ideas, espíritu abierto y generoso, que tanto necesitamos.

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