Padre Hugo Tagle

Tratar bien, hace bien

Padre Hugo Tagle @HugoTagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 2 de agosto de 2021 a las 04:00 hrs.
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Se ha deteriorado el trato entre las personas. Efecto colateral del semi encierro, estrés y no poco de los coletazos violentos e incertidumbre sembrados por el ya descolorido “estallido social”. La punta del iceberg son las altas cifras de violencia intrafamiliar, pero abundan los reclamos por abusos y mal trato en empresas y oficinas.

Se le atribuye a Santa Teresa el dicho: “Más se consigue con una gota de miel, que con un barril de hiel”. Tanto la violencia física como la verbal son signo de debilidad y falta de inteligencia. Se puede debatir civilizadamente sin necesidad de violencia. “Lo cortés no quita lo valiente”.

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La violencia que se ha vivido en calles y ciudades, desde ese ya lejano 18 de octubre de 2019, no tiene justificación alguna. Estamos en democracia, con posibilidades de votar regularmente. Tanto más resultan admirables los esfuerzos que han hecho políticos, movimientos, independientes, por motivar a los chilenos a sumarse civilizadamente a las elecciones. Ha sido difícil y decepcionante a la vez.

Coincidiremos en que conversando se entiende la gente. La violencia de estos meses, la que se repite estérilmente muchos viernes en plaza Baquedano, ha atentado directamente contra los más pobres y vulnerables. También en La Araucanía. Hace rato que la violencia en esa zona perdió legitimidad. Una mayoría de mapuches sufre atemorizada, amedrentada por una minoría.

Sólo el diálogo, el respeto, el escuchar al otro, será el camino para salir adelante y construir país. La convención constitucional tiene una oportunidad única de ser buen ejemplo de trabajo serio, responsable, respetuoso y eficiente. Tan importante como el resultado final, la Constitución, es el proceso mismo en que se puede vivir en pequeño lo que se anhela para todo Chile: diálogo, acuerdos, propuestas serias y constructivas. Todas las estadísticas coinciden en que esos son los deseos de la mayoría del país.

Se puede conjugar intercambio de opiniones con franqueza y honestidad. La regla es simple: trate a la gente como le gustaría ser tratada. Hable a otros como le gustaría que le hablen. El respeto se gana, no se recibe.

En una reflexión sobre la vida matrimonial, el Papa Francisco sugirió practicar tres actitudes, que se incluyen en tres palabras: permiso, gracias, perdón. Permiso: siempre preguntar al otro ¿qué te parece? Nunca atropellar. Segundo, ser agradecidos. Nada es obvio. Dar continuamente las gracias. Y saber pedir perdón. No es signo de debilidad. Al contrario, es sinónimo de grandeza. Comience en su casa y oficina. Notará el cambio.

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