Padre Hugo Tagle

Un lápiz y la papeleta

Padre Hugo Tagle En twitter: @hugotagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 31 de agosto de 2020 a las 04:00 hrs.
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Comienza la cuenta regresiva para el plebiscito. Lo primero, pidamos que sea en paz. Se necesita. Destaco algunos puntos. Pareciera existir un transversal acuerdo en que se deben hacer “ajustes o cambios” a la Constitución. Cómo, cuándo y dónde, ya es otra pregunta. El punto es que al menos en lo de los cambios, hay amplio consenso.

Un segundo punto es el respeto al resultado. Cualquiera sea éste, debe ser respetado por la otra parte. Sugiero que esto se recuerde en las franjas y videos de propaganda que circulan apoyando una u otra moción. Decir algo tan básico, pueril, y simple como: “Cualquiera sea el resultado, yo lo respeto”. Y lo digo en serio. Las franjas tienen un efecto pedagógico importante. Son una oportunidad de educar para la democracia y el respeto.

Sabemos que hay sectores radicales que no van a respetar un resultado que les sea adverso. No creen en la democracia. Se ríen de ella, como se ríen de los más pobres y vulnerables. El punto es que la conciencia democrática mayoritaria se muestre y demuestre más sólida y convencida. Y lamentablemente no es así. Las últimas encuestas sobre el sentir político de la población muestran una gran desconfianza en el sistema democrático y manifiestan simpatías por sistemas autoritarios.

La democracia es difícil. Supone trabajo, esfuerzo, mucha inteligencia. Las dictaduras son para los débiles. Atrofian la inteligencia. Es más fácil que uno solo decida por todos. Pero no es lo que Chile merece. Pues bien, hay que fortalecer la conciencia democrática, el respeto a las instituciones, al Congreso como lugar de discusión y acuerdos. Y los primeros que deben demostrarlo son los políticos.

Y aquí el tercer punto: la clase política, sobre todo los diputados, ha sido una decepción. Yo era de los que, de buena fe, creí que aumentando el número se canalizarían mejor las demandas ciudadanas. No fue así. Tampoco atrajeron más electores. El punto es disminuir el número y mejorar la calidad. Menos es más. Una exigencia debe ser tener una experiencia laboral previa. Resulta recomendable que sepan de qué se está hablando.

Y lo más elemental: ir a votar. Las armas en democracia son el lápiz y la papeleta del voto. A pesar de la situación adversa por el coronavirus, sería un gran signo que vote un alto número de ciudadanos; que sea realmente una “fiesta de la democracia”; que la fortalezca y revele el corazón digno, tolerante y cívico de los chilenos.

Comenzamos septiembre, mes de la patria. Pidamos al buen padre Dios que crezcamos en unidad, paz y respeto

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