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Padre Hugo Tagle

¿Y si nos vamos temprano?

Padre Hugo Tagle En twitter: @hugotagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 9 de abril de 2018 a las 04:00 hrs.
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Una empresa de bebidas lanzó una simpática campaña: el “Día Nacional de salir a las 5”. Esta simpática iniciativa me da pié para escribir un par de cosas sobre esto del trabajo y la cantidad de tiempo que dedicamos a ello.

Es de sobra sabido que los chilenos tenemos una de las jornadas laborales más largas. Trabajamos 1900 horas al año. Somos el país en el puesto número 5 del ranking de más horas trabajadas pero, y ahí está lo desconcertante, somos el segundo país con menor productividad laboral. Quizá no sea para tanto pero nuestro rendimiento no se condice con la cantidad de horas que dedicamos al trabajo, y yo mismo lo compruebo diariamente.

Se cumple eso de que “no por mucho madrugar, amanece más temprano”. Somos de dar vueltas como loro en el alambre, hacer alarde de mucha actividad pero, tirando la raya para la suma, el resultado no siempre es el esperado. No somos flojos, pero somos desordenados. Mucho voluntarismo, “ganas de hacer las cosas”, un volcán de energías, pero de una productividad decreciente a lo largo del día.

Los ejemplos sobran. Quedará como memorial al desperdicio de horas de trabajo el puente Cau-Cau ¡Cuántas horas de ingeniería fina y sesuda, cuántas horas de largos estudios de proyectos, alternativas, costos, beneficios y ahorros! para terminar en un fiasco. “Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo”, dice un sabio refrán. En efecto, nos falta eso de “pensar antes de actuar”. Las urgencias no permiten ver lo importante y terminan matando el mejor de los proyectos.

Pero no se trata solo de jornadas laborales más cortas. En fin, quizá habría que pensarlo. Es cierto que países con menos horas de trabajo rinden más. Pero también se trata de hacer mejor las cosas, mostrar mayor orden y concentración en las horas de trabajo.

Algunas sugerencias. Por de pronto, ayudarnos unos a otros a trabajar bien. Dejarnos evaluar y evaluar a otros en su desempeño. Todos podemos hacer las cosas mejor. Un consejo dado a tiempo saca lo mejor del otro. Preocuparnos de tener un buen espacio de trabajo para todos. Planifiquemos mejor las actividades diarias. Hagamos el esfuerzo real de “no perder el tiempo” y, lo más importante, ¡no hacérselo perder a los demás! Evite las distracciones como el exceso de correo electrónico, las llamadas telefónicas, redes sociales, Whatsapp, etc.

Y, lo más importante, dedíquele tiempo a Dios durante el trabajo. Una oración al empezar y terminar, una jaculatoria durante el día, pasar por alguna capilla o iglesia serán siempre una buena ayuda para la jornada laboral.

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