Pilita Clark

Los negocios familiares han salido ganando durante la pandemia

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Por: Pilita Clark | Publicado: Lunes 8 de febrero de 2021 a las 04:00 hrs.
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Cuando el Covid-19 atacó a Gran Bretaña el año pasado, Richard Balson estaba listo. El negocio de carnicería de su familia en la ciudad de Bridport en Dorset se remonta a 1515 y ya ha pasado por plagas, incendios, inundaciones, recesiones y las guerras napoleónicas.

“El Covid es sólo otro obstáculo que estamos superando”, me dijo Balson recientemente, cuando llamé a su modesta tienda para ver cómo le estaba yendo. Resultó que el negocio ha estado funcionando bien. Al comienzo del brote, los clientes en pánico estaban gastando hasta 70 libras en cada visita a la tienda, no las habituales 10 o 20. Muchos estaban llenando sus nuevos congeladores, cuyas ventas locales se habían disparado abruptamente.

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“Algunas personas incluso estaban colocando sus congeladores en sus salas de estar”, dijo sorprendido, y agregó que la carne no había sido su artículo de mayor venta. Enormes sacos de papas de 56 libras salieron volando por la estrecha puerta de su tienda a un ritmo de más de 80 bolsas por semana. “La gente tenía miedo de lo que iba a pasar”. Aunque sus ventas a los pubs se han tambaleado durante los confinamientos, otros clientes lo han compensado, lo cual me dio mucho placer escuchar.

Los negocios familiares no son reconocidos en las economías modernas, pero están lejos de ser insignificantes y, a medida que avanza la pandemia, muchos han destacado un hecho intrigante que los estudios han demostrado durante años: estas empresas tienden a tener un buen desempeño durante las crisis.

Después de la crisis financiera de 2008, los académicos británicos descubrieron que las empresas familiares tenían índices de insolvencia consistentemente más bajos que otras empresas, independientemente de su tamaño. Eso está bien, considerando cuántas personas trabajan para ellos. Se estima que las empresas familiares representan el 85% de las empresas del mundo. Solamente en el Reino Unido, emplearon a más de la mitad de los trabajadores del sector privado en 2018, según la Fundación de Investigación del Instituto de Empresas Familiares.

La sabiduría convencional dice que las empresas controladas por familias, ya sean tiendas de barrio o conglomerados, como Mars -la empresa multinacional de alimentos- encarnan lo mejor del comportamiento empresarial en cuanto a pensar a largo plazo y centrarse en la resiliencia. Sin embargo, como cualquier espectador de Succession sabe, también pueden ser tremendamente horribles. Esa serie de televisión de ficción refleja tensiones muy reales que durante mucho tiempo han dividido a algunas empresas familiares.

Eso es un recordatorio de que estas empresas pueden representar tanto la mejor como la peor manifestación del capitalismo, dice Josh Baron, socio del grupo asesor de la empresa familiar BanyanGlobal. Banyan ha estado encuestando empresas familiares durante la pandemia y encontró el año pasado que más de la mitad había tenido un cambio en las relaciones familiares, 26% mejoraron y 32% empeoraron.

Sin embargo, otra investigación muestra que las empresas familiares también son más frugales, menos propensas a adquisiciones llamativas, más solidarias con la comunidad e incluso más innovadoras que otras empresas. Éstas son cualidades admirables en una pandemia y son evidentes en el negocio de la carnicería de Balson.

Balson se ha mantenido alejado de la expansión desenfrenada que han intentado algunos carniceros rivales. “Siempre me preguntan, ‘¿Cómo te las has arreglado para seguir adelante durante tanto tiempo? ¿Cuál es tu secreto?’”, dice. “Una razón es que hemos mantenido pequeño el negocio. Siempre nos ha gustado tener sólo una tienda y hacerlo correctamente”.

La familia Balson también hace su parte por Bridport, ofreciendo descuentos para los trabajadores del Servicio Nacional de Salud (NHS, su sigla en inglés) el año pasado y entregas gratuitas a domicilio para clientes aislados. Las empresas familiares a menudo son acusadas de ser demasiado conservadoras y pesadas para innovar. Pero los estudios muestran que, aunque tienden a tener presupuestos de investigación y desarrollo (I+D) más pequeños, obtienen más innovación por cada dólar gastado en I+D, en forma de patentes, nuevos productos, etc.

Innovar ha sido una necesidad para la carnicería de la familia Balson. Durante el racionamiento en la Segunda Guerra Mundial, Balson dice que su padre recurrió al “whacon”, o carne de ballena en conserva. Su tienda ahora vende productos que habrían asombrado a sus antepasados, desde filetes de cocodrilo hasta una nueva salchicha que se presentó el año pasado para celebrar el 505 aniversario de la familia en el negocio.

El 505 es una salchicha hecha de carne de cerdo, cerveza de jengibre y mermelada y se está vendiendo bien.

Como dice Balson: “En este juego, tienes que ser innovador. No debes tener miedo de cambiar. Tienes que moverte con los tiempos y darles a las personas lo que quieren”. Así es.

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