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¿Por qué no tenemos un Mirrlees?

Por: Juan Pablo Cabello, socio director de Cabello Abogados | Publicado: Jueves 29 de noviembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Juan Pablo Cabello, socio director de Cabello Abogados

Este año falleció James Mirrlees, destacado académico escocés y premio Nobel de Economía, que hizo un gran aporte al estudio de la teoría económica tributaria. Por ello, no sorprendió que Inglaterra, en miras de modificar su sistema tributario, le solicitara a Mirrlees que presidiera una comisión de expertos encargados de identificar un buen sistema fiscal para una economía del siglo XXI. La llamada Comisión Mirrlees publicó sus trabajos en 2010 y 2011, siendo una importante fuente de referencia para los demás países. En contraste, lejos de ahí, en Chile, hemos adoptado la práctica de hacer grandes reformas tributarias, sin siquiera un trabajo pre legislativo suficiente y conveniente.

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Así pasó el 2014, el 2016 y ahora el 2018. El actual proyecto denominado de modernización tributaria, desde luego, trae buenas nuevas. Modificaciones que transversalmente son celebradas y que, ajustes más y ajustes menos, debieran ser aprobadas con mayoría. Dentro de este grupo, tenemos la incorporación de la boleta electrónica, la carpeta electrónica, impuesto a servicios digitales y terminar con la convivencia de dos regímenes tributarios para las empresas, entre otros. Por otra parte, hay aspectos que hubiésemos deseado hubieran tenido tiempo de discusión previo en las universidades, centros de estudios, y comisiones ad-hoc. ¿Acaso no nos hubiésemos ahorrado varias discusiones si existiesen sendos informes económicos referidos a la recaudación asociada a la boleta electrónica?

¿No debiésemos haber discutido sin presiones si es un régimen integrado o un desintegrado total (en alguna de sus variantes) el que nos parece mejor para las próximas décadas? Claramente ahí es donde debiesen haber participado los más de 70 exponentes inscritos para exponer en la comisión de Hacienda de la Cámara (evitando la evidente ineficacia asociada). Sin perjuicio de lo anterior, cuando se pretende hacer una modificación estructural, que no sea objeto de nuevas discusiones ni a corto ni mediano plazo, lo más complejo es considerar aquellas materias que quedan fuera del análisis. Y aquí pareciere que hay un aspecto central en la actual discusión que debe ser atendida.

Me permito enumerar sólo algunas: i) El aumento del impuesto al diésel, hasta igualarlo al actual impuesto a las gasolinas. Materia con alta connotación política, que difícilmente sea incorporado en el Congreso, por lo que requiere un fuerte apoyo académico y gubernamental; ii) Bajar la tasa del IVA, ampliando la base de actividades afectas.

Impuesto en esencia regresivo que aporta con más del 45% de la carga tributaria total, el doble del promedio de la OCDE. Si queremos mejorar la distribución después de impuestos, debemos abordar este punto; iii) Evaluar la mantención de las actuales franquicias tributarias a las ganancias de capital para acciones, cuotas de fondos y bonos de oferta pública; iv) Devolución del crédito por Impuesto de Primera Categoría a cotizantes de fondos de pensiones; v) Aumento de la tasa máxima a las personas a 40%; vi) Eliminación de régimen renta presunta; vii) Aumento de contribuciones a inmuebles de altísimo valor.

Como se puede apreciar, es necesario un estudio profundo, pre legislativo y libre de presiones. Los ingleses tuvieron una buena idea, encargárselo a una comisión de altísimo nivel. Hay un viejo proverbio alemán que dice "las ideas están exentas de impuestos", entonces, ¿por qué no copiar las buenas ideas?

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