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Qué debemos esperar para los próximos trimestres

Benjamín Sierra economista de Mercados Financieros Scotiabank

Por: Benjamín Sierra | Publicado: Martes 26 de junio de 2018 a las 04:00 hrs.
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Benjamín Sierra

Este año se ha caracterizado por diversos cambios a nivel nacional e internacional en mercados, economía y política. En lo interno, las expectativas de crecimiento de la actividad han ido en moderado, pero sostenido aumento, y las expectativas inflacionarias también se han movido en este sentido, respaldadas por algunos resultados. El ambiente internacional se ha tensionado por diversos factores, pero es claro que el riesgo de un alza de la tasa referencial en Estados Unidos más rápida de lo anticipado ha realzado ciertos eventos que, en otro caso, hubieran sido menos preocupantes o francamente anecdóticos.

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La normalización de la política monetaria en EEUU está lejos de concluir. Es absolutamente inevitable, dadas las condiciones cíclicas de esa economía, pero muy probablemente siga siendo gradual. Activos con altas valoraciones relativas —que pueden ir desde muy buenas empresas hasta deudas de economías con serias debilidades— han resentido las perspectivas de menor liquidez y los ajustes de cartera transmiten los efectos a otros instrumentos. Si en medio de eso hay, por ejemplo, duras negociaciones para modificar la estructura del comercio mundial o coyunturas políticas regionales muy importantes, el panorama es de texto: volatilidad, nerviosismo e incertidumbre.

En este entorno, ¿qué me parece más probable? Primero, que la volatilidad decaiga lentamente en los próximos meses, pero con episodios de recrudecimiento. Segundo, que el proceso monetario en EEUU sea moderado y no empiece a afectar el crecimiento gravemente antes de varios trimestres. Claro está que las perspectivas inflacionarias serán críticas. En cuanto a las trayectorias de las principales economías, si bien todo esto implica riesgos, es probable que los absorban sin traumas persistentes.

En Chile los buenos datos tendenciales y las expectativas optimistas probablemente prevalecerán. Los pronósticos inflacionarios han sido corregidos al alza por efectos internos y externos, pero a partir de niveles tan bajos que no son un problema inminente si se actúa a tiempo.

Coherente con este panorama, las tasas de interés de corto plazo probablemente comiencen a subir y lo mismo ocurriría con las de largo plazo. En ningún caso se trataría de alzas abruptas, pero sí con cierta volatilidad. El tipo de cambio seguirá siendo el principal receptor y distribuidor del riesgo internacional. En la medida que las expectativas globales se reencaucen habrá menos presión sobre monedas como el peso. Los mercados accionarios seguirán bajo escrutinio, acomodándose a nuevas realidades monetarias y cambiarias, pero la mayoría tendría un desempeño aceptable, especialmente a partir del último trimestre. El mercado alcista de EEUU probablemente esté en su última etapa, pero eso es bien distinto a que ya haya terminado.

En conclusión: perspectivas económicas razonables y con riesgos. ¿Muy novedoso? No sé si alguien que lleve años en esto recuerde alguna época en que no haya habido riesgos (y casi siempre apocalípticos).

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