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¿Qué hacemos con el IVA?

Por: Juan Pablo Cabello. Centro de Estudios Tributarios Universidad de Chile. | Publicado: Jueves 14 de enero de 2021 a las 04:00 hrs.
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Juan Pablo Cabello. Centro de Estudios Tributarios Universidad de Chile.

Llevamos varios años de discusión sobre reformas tributarias y se vienen, desde luego, varios más. Habitualmente el principio foco se da respecto del impuesto a la renta, y en menor medida, en otras materias. Salvo la modificación del IVA a la construcción en la reforma del 2014 (y quizás también el IVA a los servicios digitales el 2018), este impuesto ha resistido modificaciones sustanciales, atendido que es el impuesto que más aporta a las arcas fiscales, y es muy eficiente en su cumplimiento y fiscalización.

No obstante, ello en lo que se viene, debemos analizar y evaluar modificaciones que permitan optimizar su contenido y funcionamiento. A modo meramente ejemplar, y a veces contradictorios y excluyentes en ciertos aspectos, menciono algunos: i) ampliación de los hechos gravados "servicios". En este sentido, aquellos conceptos calificados como "asesorías" (financieras, legales, entre otros.) podrían cambiar su calificación pasando a quedar afectas a IVA. Asimismo, revisar las exenciones limitándolas, quizás, a los ámbitos de salud y educación; ii) establecer tasas diferenciadas y más bajas a ciertos bienes y servicios, tales como, bienes de primera necesidad, de consumo básico, y por qué no, libros; iii) devolución del IVA a sectores de menores ingresos. Esta medida se presenta como altamente redistributiva, no obstante, pareciera más eficiente derechamente establecer un "impuesto negativo" a dichos sectores.

Por otra parte, atendidas las ventajas de fiscalización y control que representa este impuesto, ha sido históricamente un comodín de recaudación en el pasado, y existen actualmente algunas propuestas de aumentar hasta tres puntos el IVA a efectos de solventar las mayores necesidades inmediatas y mediatas de recursos fiscales.

Creemos inconveniente seguir en esta senda, debido a que hablamos de un impuesto claramente regresivo y que representa más del 40% de la recaudación fiscal (como dato, el promedio de la OCDE es la mitad, y aun así en varios países evalúan bajar su influencia). Más aún, algunos recordaremos con nostalgia, cuando hace menos de una década se discutía (a lo menos en la academia) bajar el IVA hasta incluso un 6%, compensando dicha recaudación mediante aquellos caminos que, transversalmente, se reconocen (alza impuesto al diésel, exenciones del mercado de capitales, mayor impuesto a la renta a personas de los tramos más altos, impuesto territorial a inmuebles de alto valor, etc.).

Sea como sea, un sistema tributario óptimo es simple, justo y eficiente (Sir James Mirrlees), esto implica que debe tener un carácter redistributivo (equidad vertical), en lo que estamos al debe con nuestro amigo de todos los días, el IVA.

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