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Rafael Mies

ANFP ¿liderazgo o caudillismo?

Parece que las aguas no se aquietan en la ANFP, el directorio saliente decidió, en sus estertores, lanzar un último misil a la posibilidad de que Jorge Segovia asuma como presidente, declarando en forma unánime su inhabilidad.

Por: Rafael Mies | Publicado: Viernes 3 de diciembre de 2010 a las 09:53 hrs.
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¿Por qué lo hacen? ¿Qué los mueve? ¿Es lo que el país

quiere/necesita?

La realidad nos dice que no hubo paros ni tomas tras el partido frente a Uruguay. Este se había convertido en una tácita incitación a la rebelión, sin embargo, la celebración del triunfo fue más bien sobria.

Poco se habló de las poleras negras y de las aisladas manifestaciones histéricas en repudio a los nuevos dirigentes, más bien un sentido agradecimiento por una labor cumplida y la pena por la despedida de un buen director técnico.

La sensatez pudo más que la rabia y amenazas de unos cuantos.

Me parece bien. Es lo que pasa y debe pasar con los buenos liderazgos. Aquellos que silenciosamente se van y dejan detrás de si una organización que los trasciende.

En el caso particular de Bielsa, éste ha decidido libremente dejar la Selección y denegado formal y explícitamente toda invitación a continuar al mando de la Roja.

Para un verdadero líder esto sólo es concebible cuando en conciencia cree que su obra puede funcionar sin su dirección, de lo contrario sería despreciar lo que él mismo ha construido. En este sentido, proponer el caos y el desmantelamiento de lo logrado, a causa de su salida, es convertirlo a él en un caudillo, un cabecilla egoísta que no supo crear nada sostenible fuera de sí mismo. Y, lo que es peor, que no le interesa el destino de la selección si su persona ya no está presente. Me cuesta creer esto de Marcelo Bielsa.

Resulta importante destacar entonces que la partida libre o forzada del líder es siempre su prueba de fuego. La manera de saber si el actuar de la actual dirigencia ha de ser considerado liderazgo o caudillismo depende precisamente de la continuidad de su labor transformadora, aunque ellos ya no estén al mando.

En esto el propio Bielsa y la saliente dirigencia de la ANFP tienen una responsabilidad inmensa. Ellos pueden minar lo construido, promoviendo una falsa sensación de desorden y deriva, o pueden reafirmar sus liderazgos apoyando a los nuevos directivos que hoy legítimamente detentan la dirección del fútbol chileno.

Ya vendrá el tiempo para los juicios de valor. Paradojalmente, si Jorge Segovia y la nueva directiva tienen éxito, significa que la antigua dirigencia lo hizo extraordinariamente bien y su liderazgo quedará reafirmado. Por el contrario, si, Dios no lo quiera, la nueva directiva enfrenta el caos y el desorden y no son capaces de lograr resultado alguno, el legado de la saliente directiva se verá justamente amenguado.

Esperar y promover que al fútbol chileno le siga yendo bien, no se trata sólo de generosidad, que ya es importante, sino de los valores propios de personas que son capaces de postergar el bien propio por uno superior.

El líder es siempre positivo y proactivo respecto del futuro, el caudillo sólo es proactivo respecto de su agenda personal, normalmente pequeña y egoísta.

¿El estilo que los salientes dirigentes quieren heredarnos será de liderazgo o caudillismo?, ese partido aún no se jugado, pero sin duda será el más interesante e importante de la era

Bielsa/Mayne Nicholls.

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