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Rafael Mies

Liderazgosin dientes

Por: Rafael Mies | Publicado: Viernes 20 de noviembre de 2015 a las 04:00 hrs.
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Pocas cosas pueden herir más el ego de una persona que señalarlo como pusilánime. Este calificativo resume las declaraciones del ex ministro y candidato presidencial Andrés Velasco, para referirse a las últimas actuaciones de la Democracia Cristiana, en particular de su presidente.

La falta de dentadura, como figura para representar a ese partido político, como una entidad sin capacidad real de defender su integridad ideológica, es una consecuencia directa de la incuestionable claudicación de uno y cada uno de los principios que “ex-ante” esta colectividad ha defendido.

Tanto en materia económica, social o valórica, la DC parece no haber podido imponer su visión moderada y de centro y más bien, a ojos de Velasco, se ha dejado arrastrar por posturas minoritarias y radicales haciéndose “cómplice” de un gobierno con marcado sesgo de una izquierda más intransigente.

Evidentemente a la dirigencia de la DC estas declaraciones no le han gustado, ni parecido justas, y han resaltado su rol de consenso en este gobierno de la Nueva Mayoría.

Pero vamos a la cuestión de fondo, que tiene que ver con el liderazgo y su ejercicio. Liderar implica al menos tres cosas: En primer lugar tener un objetivo específico, valioso y por lo mismo distinto a los objetivos corrientes. En segundo lugar, tener claridad respecto de los medios para conseguir ese objetivo y, desde luego, enmarcar esos medios dentro de consideraciones de razonabilidad y justicia. Por último, representar en la vida propia y con el ejemplo esos valores y fines que se persiguen.

La primera pregunta que Velasco se hace es: ¿en este contexto de cambio social que vive nuestro país, que norte u objetivo ofrece la DC que sea distinto al simple hecho de permanecer en el gobierno y mantener una cuota de poder y clientelismo? La respuesta a esta pregunta resulta crucial si efectivamente este importante partido pretende ejercer un liderazgo que por simple número de electores ya tiene.

Explicar qué distinto tiene la DC respecto de sus socios en la Nueva Mayoría y estar dispuesto a defenderlo con “uñas y dientes” es el primer paso para mostrar un liderazgo concreto.

Respecto de los medios: si bien es legítimo que el liderazgo se ejerza en un contexto de hacer propio los objetivos de otros (programa de gobierno), no es correcto aceptar que esto se haga de cualquier forma. La manera como se financia el programa de gobierno, la brutal implementación de la gratuidad en educación, el nulo espacio de participación real de los partidos o gremios disidentes, son claras faltas de liderazgo para un partido que ha definido la moderación, participación y diálogo como esenciales de su naturaleza.

Por último, el liderazgo tiene que ver con la consecuencia y la coherencia entre lo que se dice y hace.

Peter Drucker señalaba: “a un líder se le puede perdonar muchas cosas, pero lo que nunca se le va a absolver es la falta de coherencia”. Tener dientes, significa estar dispuesto a pelear en la vida lo que se dice en palabras. Si la DC no logra defender legítimamente su ideario, cada discurso de su dirigencia no será distintas a las amenazas de un desdentado can.

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