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Rafael Rodríguez

Algo ha estado mal en Comercial

Rafael Rodríguez Presidente Seminarium Penrhyn International

Por: Rafael Rodríguez | Publicado: Jueves 6 de julio de 2017 a las 04:00 hrs.
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Hace algunos años escribí un artículo llamado “la miopía de las escuelas de ingeniería” en el que criticaba la política de creciente elitismo en los puntajes de selección, donde habían llegado a puntajes de corte de 763 puntos en el caso de la PUC, dejando fuera a personas inteligentes y capaces que en años anteriores habían entrado con puntajes de entre 680 y 762, y que eran extraordinarios y valiosos profesionales.

Hoy, la Escuela de Ingeniería de la PUC ha hecho cambios profundos y exitosos. En primer lugar se amplió el número de vacantes; hoy entran un 40% más de alumnos que hace unos pocos años atrás, pero junto con ello el currículum de Ingeniería Industrial se ha acercado más a las demandas para la gestión de las empresas. Cursos de contabilidad, finanzas, economía se encuentran entre las múltiples opciones que pueden elegir sus alumnos, en algunos casos en forma obligatoria.

Pero no sólo eso, hay un proyecto global de transformar a la Escuela de Ingeniería desde una buena a una gran escuela, de clase mundial -Ingeniería 2030-, con significativos cambios curriculares, profundización de las materias donde la ingeniería es esencial, cooperación con otras instituciones y aporte a la comunidad. Todo lo anterior con métricas y avances concretos.

Hay programas de cursos en conjunto con Arquitectura y Diseño, con tecnología, con Medicina -un ingeniero civil con tres años de estudio adicionales puede titularse de médico-, en fin, numerosos cambios que ya se están notando en el mercado laboral. En efecto, de obtener menores rentas en el pasado, hoy los civiles ganan más que los comerciales. Detrás de esto se nota la mano de muchas personas, pero en especial de un líder con ganas y fuerza, que lee la realidad y logra inspirar a los demás en torno a un proyecto transformador de futuro para mejor.

En Comercial, en cambio, han vivido de las glorias pasadas cuando esa escuela hizo un convenio con la Universidad de Chicago y sus egresados prepararon el “ladrillo “ junto con proveer al país de los economistas que provocaron la profunda transformación que experimentó Chile. Generó un valor social enorme.

Esto ocurrió 45 años atrás. Era una escuela moderna, de clase mundial, pero desde entonces, céteris páribus, como se llama el folleto electrónico que se reparte a los egresados, sigue siendo una buena escuela de economía y administración, incluidos algunos destacados profesores de aquella época, con más alumnos y pocos cambios.

Un prestigio que le ha permitido rentar en la forma de seguir atrayendo buenos alumnos y prestigio para sus profesores y egresados, pero perdiendo lentamente, como ocurre en los tiempos universitarios y como se refleja cuantitativamente en el mercado laboral. Nada se ha emprendido parecido al convenio de Chicago ni al mencionado proyecto de ingeniería en todos estos años; ni siquiera las mallas académicas se han renovado mucho.

Quizás un resumen elocuente de estas diferentes realidades lo muestran los sitios de internet de las respectivas escuelas. El de Ingeniería Comercial destaca que sigue manteniéndose como la escuela más valorada, mientras que el de Civil destaca el proyecto de Ingeniería 2030.

A buen entendedor, pocas palabras.

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