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Rafael Rodríguez

Reforma educacional: a problemas complejos, soluciones simples

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Por: Rafael Rodríguez | Publicado: Jueves 21 de agosto de 2014 a las 05:00 hrs.
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La frase del título es atribuida a un economista chileno, pero se puede aplicar como resumen de la presente columna, con sugerencias para los tres niveles en torno a los que se estructura la educación.

Para el nivel preescolar propondría tener una cobertura cercana al 100% de los niños en esa edad (es muy alto el costo de tener esa cobertura en zonas rurales por ejemplo), cumpliéndose el requisito de tener cursos de no más de 30 niños atendidos por una profesora parvularia y una ayudante. Para esto sería necesario formar profesionales en escuelas especialmente diseñadas para estos fines. Sería recomendable poner una prueba para ser aprobada previamente a confiar niños en una sala preescolar.

Para el nivel escolar, crearía cuatro escuelas de postgrado de pedagogía: una en el norte, otra en el sur y dos en el centro del país, con el objetivo de formar en grado de magister a unos 100.000 profesores en un plazo de diez años. Los ajustes de remuneraciones a los profesores serían mayores para quienes hayan cumplido el requisito de obtener un magister en pedagogía que para quienes no lo tienen. Adicionalmente, los profesores egresados de estos programas serían contratados, con los sueldos apropiados en los hoy colegios municipales que, como consecuencia, irían mejorando la calidad de su enseñanza y compitiendo por calidad con los subvencionados. Es probable que durante estos 10 años varios colegios subvencionados acuerden condiciones con los municipales para ser absorbidos por estos ante su dificultad de competir por la creciente buena calidad de enseñanza que estos establecimientos irían generando en el tiempo. ¿El lucro? Por esta vía va a ser cada vez más difícil obtenerlo si se resta de la calidad educativa porque va a haber competencia en la dimensión de la calidad en desmedro de la económica o de la de “pelos rubios”, según se ha caricaturizado.

Para la educación superior, determinaría cinco años de educación gratuita para el 50% más pobre de la población, cuatro años para los tres deciles siguientes y tres años para los demás (a pesar de que no me gusta subsidiar a los que tienen medios para solventarlos con recursos propios).

Adicionalmente, definiría que la educación técnica -que hoy ha sido olvidada por la discusión en la reforma-, sea impartida al 25% de los alumnos, en niveles de tercero y cuarto medio, quienes debieran completarla con una extensión de dos años adicionales con un financiamiento por alumno del mismo nivel que el universitario.

Con lo anterior en mente como objetivo, buscaría cómo repartir los US$ 8.200 millones ya definidos y si falta plata haría recortes proporcionales en cada programa para completarlos en la medida que el crecimiento de la economía permita ir generando los fondos proporcionales a educación.

Con este diseño se mejoraría la educación preescolar con un estándar de calidad en los jardines que permitiría esperar un aumento de las capacidades cognitivas de los niños, reforzar prioritariamente la educación de los colegios en los que estudian los más vulnerables, para de ahí expandirlo a los de los demás colegios, se daría un nivel de subsidio que permitiría a los estudiantes que van a la universidad los recursos para costear una carrera proporcional a sus medios para financiarla y además tener una opción de estudios diferente y sumamente necesaria para el país con buenos niveles de ingreso en la educación técnica de calidad.

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