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Rafael Rodríguez

Reiterando una idea para la ajustada caja fiscal

Rafael Rodríguez Presidente Seminarium Penrhyn International

Por: Rafael Rodríguez | Publicado: Jueves 8 de febrero de 2018 a las 04:00 hrs.
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Las reformas que hizo en materia educacional el todavía presente gobierno, requerían financiar un mayor gasto anual fiscal de US$ 3.600 millones, los cuales, sumados a otros gastos asumidos y otros más comprometidos a futuro, originaron un aumento del gasto público por sobre el crecimiento de la economía, crecimiento que a su vez disminuyó sustancialmente, de sobre 5% anual a menos de 2%. Lo anterior llevó a que de ser un país acreedor neto del resto del mundo, hoy tenemos una deuda pública que asciende al 25% del PGB, creando en el conjunto una presión en la caja fiscal de difícil solución sin afectar más aún los equilibrios macroeconómicos o el rating crediticio.

La capacidad de maniobra del futuro gobierno es limitada y para cumplir sus promesas de campaña va a requerir no sólo hacer ajustes significativos de los gastos del sector público, sin margen para subir los impuestos porque sería matar la iniciativa privada -ya vivimos esa experiencia y se pagó un precio alto-, tratando de hacer ajustes a gastos ineficientes, donde su costo sea mayor que el beneficio, en un contexto de gran empoderamiento y capacidad de reclamo de los grupos afectados. Tarea nada fácil.

Existe, sin embargo, una posible bala de plata que se puede usar para generar recursos fiscales por una vez, consistente en permitir retirar el FUT de las empresas con una tasa especial de 8% (o similar), en un mecanismo parecido al establecido para la llamada repatriación de capitales.

El stock de FUT anda cerca de los US$ 300 mil millones y no sería de extrañar que tal medida provocaría un retiro de una cifra de entre 10% y 15% de esos fondos (entre US$ 30.000 millones y US$ 45.000 millones), lo que a la señalada tasa del 8% generaría, por una vez, un ingreso de entre US$ 2.500 millones y US$ 3.750 millones si estos supuestos fuesen correctos, entre un 0,8% y un 1,2% del PGB.

Es discutible la conveniencia económica de tomar una medida de esta naturaleza. Por una parte, a una tasa personal máxima de 35% y considerando que el promedio de impuesto de primera categoría ya pagado en el FUT acumulado por las empresas es de 18%, la rebaja de impuesto respecto de un retiro como el señalado sería levemente superior a la mitad (8% a pagar versus 15% si se retirase con las actuales tasas).

Lo anterior, sin embargo, probablemente no exceda el valor presente de dichos retiros en el tiempo, ya que la evidencia muestra que las empresas prefieren mantener su liquidez en ellas en vez de retirarla. Una medida como esta provocaría un retiro de la liquidez en empresas mayoritariamente familiares. Es altamente improbable que Copec venda sus bosques para generar una liquidez distribuible a sus accionistas, por ejemplo.

Finalmente, como se señaló antes, se creó un precedente con la repatriación de capitales, al gravar con una tasa de 8% dichos fondos que, posiblemente en un alto porcentaje, no pagaron previamente la tasa de primera categoría como sí lo ha hecho el FUT.

Esta es una idea que vale la pena estudiar revisando sus supuestos, sus méritos éticos y prácticos. Pero, de ser factible, permitiría aliviar una estresada caja fiscal.

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