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Retiro de fondos previsionales: con cuidado

Rodrigo Gutiérrez Gerente general de Ciedess

Por: Rodrigo Gutiérrez | Publicado: Viernes 3 de julio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Rodrigo Gutiérrez

Respecto al debate abierto en estos días sobre el retiro de fondos de pensiones, cabe hacer presente lo siguiente: el sistema de pensiones responde a una lógica de ahorro de largo plazo, a través de la cual se busca enfrentar la falta de ingresos en la vejez cuando las personas terminan su vida laboral activa. Hoy, si bien muchas personas están enfrentando necesidades urgentes como consecuencia de la crisis económica ocasionada por la pandemia, ello corresponde a una contingencia inmediata, que ocurre en el corto plazo y que esperamos sea transitoria.

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Desde una perspectiva de política pública, entonces, no sería razonable enfrentar una contingencia de corto plazo, afectando un sistema de la seguridad social cuya lógica es de largo plazo; teniendo presente, además, que su desempeño actual es criticado por no responder en forma suficiente a las necesidades y expectativas de la población.

No se trata de negarse dogmáticamente al uso de esta alternativa para financiar las necesidades urgentes de las personas, pero cabe preguntarse quiénes harían uso de la posibilidad de retirar sus fondos previsionales. Ciertamente, aquellos que más lo necesitan, probablemente personas que han quedado sin empleo y no tienen ingresos distintos que los provenientes de su trabajo, es decir, los grupos más vulnerables y de menores ingresos. El efecto en este caso es que los más pobres usarán los pocos ahorros que tienen para financiar el presente, castigando de paso sus bajas pensiones futuras. Pero también es probable que otro tipo de personas hagan retiro de sus fondos y que no lo necesiten de manera urgente. Algunos, que consideren que pueden lograr un mejor retorno alternativo para sus ahorros. Otros, que sean detractores del sistema, que simplemente tomen la oportunidad para sacar parte de sus ahorros.

También es importante hacer presentes los efectos indeseados que podría tener una propuesta de esta naturaleza. En el largo plazo, a nivel individual, cualquiera haya sido el motivo de retiro de fondos, las personas tendrán un menor nivel de ahorro y menores pensiones en el futuro; a nivel agregado, el sistema en su conjunto experimentará un peor desempeño en sus indicadores y mayor será la cantidad de personas que sean elegibles para la obtención de beneficios del Estado, ocasionando mayor gasto fiscal. En el corto plazo, si el retiro de fondos se masifica, la exigencia de liquidez sobre el sistema podría tener impacto en los precios de los instrumentos en el mercado financiero e incluso en el tipo de cambio; pero lo más complicado, podría producir una menor valoración de los fondos de pensiones, afectando al resto del universo de los cotizantes, en especial aquellos próximos a jubilar.

Todo lo anterior no significa que no pueda hacerse. Pero sería necesario agregar diversas restricciones que implicarían cierta complejidad, al tener que “acomodar” un sistema cuya finalidad es distinta que el problema que se necesita enfrentar. Existen mejores alternativas, menos complejas, más eficientes, con menos distorsiones y efectos indeseados; que además permiten una mejor focalización en quienes más lo necesitan. Lo primero es la protección del empleo, y si ello no es posible, ampliar los beneficios del seguro de cesantía. Lo segundo, apoyo solidario del Estado con criterios de focalización. Las pensiones futuras ya están siendo castigadas como resultado de las lagunas previsionales que ocasiona el desempleo. El retiro de fondos sería un doble castigo.

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