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Retiro del 10%: nunca es tarde para arrepentirse

Álvaro Clarke de la Cerda Socio de ICR, ex subsecretario de Hacienda y ex superintendente de Valores

Por: Álvaro Clarke de la Cerda | Publicado: Viernes 17 de julio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Álvaro Clarke de la Cerda

Jan Tinbergen, economista holandés que recibió el primer Premio Nobel en Ciencias Económicas en 1969, sostenía que “si se quiere garantizar el alcance de un conjunto de metas de política económica, por lo menos se requiere, que exista la utilización de un igual número de instrumentos económicos, tomando en cuenta la existencia del principio de eficiencia de los instrumentos, que consiste en que cada instrumento debe emplearse en la meta en la cual sea más eficiente”.

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La aprobación del proyecto de reforma constitucional por la Cámara de Diputados que permite a los afiliados retirar hasta un 10% de los recursos ahorrados en los fondos de pensiones (FP), refleja que algunos honorables no tuvieron en cuenta tan esencial criterio. No basta con argumentar que hay necesidades extremas y el Gobierno ha actuado lento y mal -lo que podría aceptarse como una hipótesis verdadera-. También hay que demostrar que la opción sancionada es superior a la alternativa. A esta altura del debate, dirigentes y técnicos de la oposición han reconocido que retirar el 10% de los FP claramente es una estrategia inferior que tomar un préstamo con una tasa de 0% de interés con pago contingente al ingreso. Luego, “a confesión de parte relevo de pruebas”, en consecuencia, es una medida ineficiente en el ámbito de las políticas públicas.

Asimismo, como han deslizado dirigentes del Frente Amplio, la iniciativa buscaría crear un fondo colectivo o de reparto. Sin embargo, también desde esa perspectiva es una medida ineficaz. Primero, porque para ello no se necesita retirar un 10% de los FP, lo natural es acordarlo dentro de la discusión de la reforma previsional y no por un resquicio que, en el mejor de los casos, augura precariedad. Segundo, porque si en el marco del debate de la reforma previsional se crean estos fondos de reparto con el fin de mejorar las pensiones, por simple lógica, experiencia global e histórica, se demandará un mínimo de aportes para acceder a sus beneficios.

De otra forma, ¿por qué alguien tendría que cotizar, si las regalías son independientes de ese esfuerzo? ¿Acaso no era el principal problema que tenía el antiguo sistema de reparto en Chile, donde sólo se cotizaba por el total del ingreso los últimos años para subir el cálculo de la pensión? Recuérdese el caso “jubilazo” en Gendarmería. Se trata, entonces, de un fondo donde todos contribuyen y no hay “free riders”. Por tanto, si se retira dicho 10%, existirán menores posibilidades -o incluso ninguna- de acceder a los mencionados beneficios. Como decía Tinbergen: un instrumento un objetivo; en este caso, dos iniciativas pueden terminar malogrando la meta buscada

Aparentemente, sus impulsores no han podido colegir que las implicancias de esta modificación constitucional tienden a contrariar sus propias ideas. Pero todavía queda la esperanza de que en el Senado se corrija el rumbo. Como reza el dicho, nunca es tarde para arrepentirse.

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