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Ricardo Fischer

El bitcoin, ¿la moneda del futuro o una burbuja?

Ricardo Fischer Socio Director Asesorías Fischer & Zabala

Por: Ricardo Fischer | Publicado: Viernes 16 de febrero de 2018 a las 04:00 hrs.
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Durante 2017 el bitcoin tuvo un fuerte rally. A mediados de diciembre su valor había subido desde menos de US$ 1.000 a comienzos de dicho año, hasta cerca de US$ 20.000, alza exuberante por cierto. A partir de esa fecha comenzó a caer, encontrándose en torno a US$ 8.000 al momento de escribir esta columna. La pregunta que surge es si se trata de una burbuja, o si en realidad está cambiando la forma de transar bienes y servicios.

Cada cierto tiempo se producen burbujas financieras que terminan reventando, con grandes pérdidas para los inversionistas. La primera conocida ocurrió en el siglo XVII, cuando los futuros de un bulbo de tulipán llegaron a tener el valor de una casa. Un ejemplo más reciente de lo anterior es la crisis de Lehman Brothers en 2008. Estas burbujas comienzan cuando quienes invierten lo hacen pensando en que habrá alguien que les compre a un precio mayor, sin considerar los fundamentos detrás de la inversión.

Cuando los valores comienzan a exceder lo razonable, aparece un sinnúmero de explicaciones que justifican el caso en particular. Al respecto, el señor Jeremy Grantham (fundador de uno de los mayores Asset Managers, GMO) que se transformó en gurú de las burbujas al predecir varias de ellas, sostiene que las cuatro palabras más peligrosas son “esta vez es diferente”. Entonces, vale la pena preguntarse si esta vez es efectivamente diferente.

El bitcoin, al igual que el resto de las criptomonedas, funciona como una red descentralizada donde no hay banco de por medio (no se requiere cuenta corriente) y las transacciones se validan por computadores con algoritmos muy sofisticados que mantienen el secreto sobre quienes realizan las operaciones y dan certeza del éxito de la transacción. Al hacerlo, el emisor se lleva una recompensa en bitcoins y esos son los bitcoins nuevos que llegan al mercado.

La justificación para su alta valoración se basa en las proyecciones futuras como moneda de reemplazo de las tradicionales, pues se trataría de una forma segura de hacer transacciones financieras, exenta de riesgos de fraude, anónima y que sólo requiere un computador. Sin embargo, hay motivos para cuestionar todo esto.

Al tratarse de una moneda que no cuenta con regulador alguno, no existen garantías para las afirmaciones anteriores. Por ejemplo, al no conocer las contrapartes, resulta un modo atractivo de operar para el crimen organizado, o países con bloqueos como es el caso de Vietnam del Norte, evitando controles para el lavado de dinero. Por otra parte, la imposibilidad de fraudes no es tan clara.

Basta ver el caso de Tether, que está siendo investigada por los reguladores americanos. Se dice que sospechosamente grandes cantidades de dicha moneda han sido emitidas cuando el precio del bitcoin ha estado bajo. Recientemente se ha sabido del caso de Coincheck, en que autoridades japonesas irrumpieron en sus oficinas luego del robo de más de US$ 500 millones.

En conclusión, los motivos que justificarían la alta valoración del bitcoin, en la práctica se han ido probando erróneos. Todo indica que “esta vez no es diferente”, por lo que tarde o temprano reventará esta burbuja. Afortunadamente, por el tamaño involucrado no provocará daño a la economía mundial.

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