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Rodrigo Aravena

Crecimiento 2019: ¿Realmente similar al 2018?

Rodrigo Aravena González Economista Jefe del Banco de Chile

Por: Rodrigo Aravena | Publicado: Lunes 8 de octubre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Existe un amplio consenso en que el crecimiento que tendría Chile el próximo año sería muy distinto al que observaríamos en 2018. De acuerdo a la encuesta de expectativas del Banco Central, por ejemplo, este pasaría de 4% a 3,8%, similar al cambio que tenemos considerado en nuestro escenario para este bienio (en torno a 4% promedio). Si bien una primera lectura de estas cifras sugiere que el escenario macro sería similar, es importante destacar que existirían grandes diferencias.

Una de ellas es el menor nivel de expansividad de la política fiscal. El anuncio del gobierno de reducir el crecimiento del gasto a un 3,2% en 2019 (desde un 4,0% estimado para este año), es consistente con una reducción del déficit efectivo, del estructural y, por ende, del crecimiento de la deuda. En otras palabras, la política fiscal pasará a ser un impulso menos relevante para el crecimiento, lo cual necesariamente debe ser compensado por el componente privado del gasto.

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En la misma línea, y consistente con el punto anterior, la política monetaria se estaría moviendo también hacia terreno menos expansivo. Esto parece aún más probable luego de que tanto en el IPoM como en la minuta de la última reunión, el Central dejara entrever la intención de iniciar un ciclo de alzas muy pronto (que incluso pueda ser este mes), la cual no se trataría sólo de un aumento puntual. Así, es razonable esperar que en 2019 también estemos frente a mayores tasas de interés.

Pero no sólo en el medio local enfrentaremos diferencias importantes. En el resto del mundo, es probable que 2019 venga marcado por tres nuevas tendencias, al menos. Una es la posibilidad de una desaceleración en el crecimiento de EEUU. Es importante destacar que con un desempleo inferior a 4% (que sólo ha sido alcanzado sólo en tres ciclos los últimos 50 años), con un impulso del recorte de impuestos corporativos que fue transitorio, y con una expansión que durado casi el triple de un ciclo promedio, resulta difícil encontrar nuevas fuentes de crecimiento de corto plazo. Incluso no es descartable que se instale la discusión sobre una potencial recesión en 2020.

Un segundo factor diferenciador proviene del escenario político, sobre todo en la región. En los últimos 12 meses, por ejemplo, han existido elecciones en México, Brasil, Perú, Colombia y Chile, lo cual implica que el próximo año muchos de estos gobiernos ya estarán totalmente instalados y, por ende, tendrán el desafío de implementar sus respectivos programas, lo cual tiene impacto directo en las expectativas de crecimiento. Adicionalmente, en 2019 tendremos más información, para bien o para mal, de la mayor fuente de incertidumbre global en estos días, que corresponde a la guerra comercial.

Queda en evidencia que si bien el próximo año tendríamos un crecimiento similar al de 2018, las fuerzas que están sosteniendo a este ciclo positivo se irían agotando. En otras palabras, es razonable pensar que, de no mediar ningún cambio material, estemos frente a un peak en el ciclo, y que las proyecciones de 2020 se vayan acercando a nuestra capacidad de crecimiento, que sigue siendo cercana a 3%. De esta manera, es fundamental que se siga trabajando y promoviendo una agenda que promueva mejoras estructurales, para contar con fuentes más sostenibles de crecimiento sostenible a largo plazo.

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