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Columnistas

28/11/2016

Escenario externo y el 2% de 2017

Economista Jefe Banco de Chile

  • Por Rodrigo Aravena
    Rodrigo Aravena

    Rodrigo Aravena

    En otras columnas he mencionado que es muy probable que el 2016 la economía chilena haya anotado el menor crecimiento de este ciclo. En decir, que el país crezca más el 2017 y que, posteriormente, exhiba una recuperación gradual hacia tasas de largo plazo (por el momento es razonable esperar algo cercano a 3%). En diversas encuestas de expectativas se espera una cifra en torno al 2% el próximo año, lo cual sugiere que este escenario es bastante transversal en el mercado. Es más, la encuesta de expectativas publicada por el Banco Central muestra que el 96% de los encuestados cree que la economía chilena crecerá más en 2017 (en relación al consenso de 1,7% esperado para este año), mientras que el 4% restante espera que el PIB se mantenga.

    Pese a lo anterior, las dudas sobre la posibilidad de superar el 2% el próximo año se han incrementado de manera importante. Quiero ser enfático en señalar que aún sigo pensando que Chile va a tener una recuperación el próximo año, pero, al mismo tiempo, reconozco que los cambios y el aumento de riesgos del escenario externo son tan relevantes que podrían tener un impacto material en la economía local. En este contexto, es importante prestar especial atención a los siguientes tres elementos.

    El primero es la volatilidad y el incremento en las tasas de interés de largo plazo en EEUU. En gran medida, ello ha obedecido a la expectativa de una política fiscal más expansiva (de acuerdo al programa del presidente electo), lo cual ha conllevado a riesgos de mayor inflación y de un ajuste más pronunciado en la tasa de interés por parte de la Fed. Esto, junto a la incertidumbre sobre la implementación de otros aspectos del programa de la nueva administración, ha hecho que la tasa del Tesoro de 10 años se ubique en el mayor nivel desde mediados de 2015. Como es esperable, Chile no ha estado ajeno a esta situación y las tasas de largo plazo local también han registrado aumentos significativos. Menciono esto porque mayores tasas de interés generan condiciones monetarias menos expansivas, lo cual tiene un impacto en la actividad. Esta tendencia, en el caso de persistir, podría poner la pista más pesada en el crecimiento local.

    Un segundo elemento a considerar es la mayor probabilidad de contar con políticas más proteccionistas en economías desarrolladas, lo cual podría afectar el crecimiento del comercio global. Tras el resultado del referéndum en el Reino Unido (Brexit) y de los recientes anuncios del presidente Trump (entre los que se cuenta la revisión de tratados de libre comercio), es más importante que nunca monitorear la evolución de una serie de hitos que se desarrollarán en Europa, entre los cuales destacan el referéndum en Italia el 4 de diciembre, las elecciones presidenciales en Francia en abril de 2017 y los próximos pasos a seguir ante la potencial salida del Reino Unido de la Zona Euro. De esta manera, lo que ocurra en los próximos 5 meses será muy relevante para el crecimiento del comercio internacional de una parte importante de los socios comerciales de Chile.

    El tercer tema que quisiera destacar, y que está muy relacionado con los anteriores, es que la evolución del escenario externo es más importante que nunca para la economía chilena. Pongo especial énfasis en este punto, ya que gran parte de las expectativas de mayor crecimiento local se sostiene justamente en estimaciones de un mayor dinamismo global. En otras palabras, es importante tener conciencia de que no serían precisamente factores locales los que resultarían determinantes en una eventual recuperación en el corto plazo, por lo que un escenario externo menos benigno incluso podría llevar a repetir el crecimiento de este año.

    Como he mencionado en otras ocasiones, ante este escenario deberíamos realizar mayores esfuerzos estructurales que apoyen el crecimiento de largo plazo. Uno debería preguntarse cómo se podría fomentar la reasignación de factores y la inversión sectorial en este nuevo contexto, caracterizado por menores precios del cobre, un dólar más alto, un impulso externo distinto y mayores desafíos demográficos. Todo esto, en un contexto marcado por brechas indiscutibles de productividad. La lista de temas y las diferencias de opinión pueden ser interminables, pero me cuesta pensar que haya diferencias de diagnóstico: es necesario trabajar, desde ya, en potenciar fuentes de mayor crecimiento de largo plazo.

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