Rodrigo León

Chile sin niños

Rodrigo León Socio de Silva Abogados

Por: Rodrigo León | Publicado: Miércoles 21 de abril de 2021 a las 04:00 hrs.
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Información de prensa señala que el año pasado la tasa de natalidad en nuestro país fue la más baja en 70 años. El año 2020, según el Registro Civil, hubo 197.003 nacimientos, siendo que el promedio de los cuatro años anteriores fue de 222.510 nacimientos anuales. Es decir, el año pasado fue solamente un 88 % del promedio histórico.

Pero, además, los primeros meses de 2021 arrojan peores números, algo esperable con la pandemia. Entre enero y febrero de este año, hubo una cantidad de nacimientos inferior en un increíble 35 % al mismo periodo, por ejemplo, del año 2015. Desde 2015, hay una tendencia negativa de la tasa de natalidad de un 3% y un 8 % anual. A lo anterior se suma, y como clara consecuencia, que las familias chilenas son cada día más pequeñas - se calcula que poco más del 60 % de los padres en Chile no tienen más de dos hijos, con una llamativa tasa, en aumento, de 30 % que solamente tienen uno.

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Pero el ser humano no es una criatura a la que le guste la soledad, por lo que de una sociedad de niños estamos pasando a una sociedad de mascotas. Se calcula que en 2020 la venta a nivel mundial de alimento para gatos aumentó más de un 400% y en Chile la venta online de productos para perros creció en un 50%.

Entre las muchas consecuencias sociales que los números anteriores están provocando, hay dos que llaman la atención: la primera es la tocante a la reforma de pensiones que hoy se discute en el Congreso. Esta reforma ha perdido el norte al no tomar en cuenta que nuestra sociedad es, cada día más, una sociedad de ancianos, con familias muy pequeñas o sin ellas y, por lo tanto, de personas que en los años finales de la vida no contarán con más ayuda que el propio Estado.

El segundo punto que quiero poner de relieve es que, si nuestra sociedad es una sociedad sin niños y sin familias, el resultado es el incremento de una sociedad de la soledad, cosa que explica, por ejemplo, la lógica de proyectos como el de la eutanasia, actualmente en el Congreso. La eutanasia, más allá de consideraciones éticas o religiosas, es la consecuencia lógica de una sociedad de personas solas.

Una persona que se siente, en lo más profundo, totalmente sola, sin hijos o un núcleo familiar que la apoye se transforma en una carga para el Estado, diga lo que se diga. La eutanasia, desde la perspectiva del Estado, no es más que una política pública eugenésica que permite eliminar, lógicamente, un gasto que es esa persona sola que depende, económica, social y humanamente del Estado.

La Constitución que se busca reformar dice en su Art. 1 que la familia es el núcleo de la sociedad y es deber del Estado protegerla. Dadas las estadísticas anteriores, es claro que este artículo no ha servido de nada - casi vale cambiar todo el texto constitucional por este solo hecho - y que el Estado ha sido un rotundo fracaso en lo que dice relación a la familia. El desafío, entonces, está en orientar las políticas públicas a incrementar los nacimientos o bien prepararse para una nueva sociedad.

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