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Sergio Lehmann

Cómo hacer de Chile un campeón de la innovación

Sergio Lehmann Economista Jefe de BCI Estudios

Por: Sergio Lehmann | Publicado: Viernes 11 de mayo de 2018 a las 04:00 hrs.
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De acuerdo a las estadísticas de la OCDE, Chile está bien posicionado en cuanto a número de emprendedores: en torno a un 10% de la población está desarrollando iniciativas de emprendimiento, muy por encima de la media global. Pero los antecedentes de empleo que nos entrega el INE apuntan a que una parte mayoritaria de estos emprendimientos son tan solo vendedores casuales o microempresarios muy básicos.

Bien sabemos además que el gasto en investigación y desarrollo en Chile es diez veces inferior en proporción al producto de lo que se registra en los países desarrollados. Tenemos entonces buena materia prima, pero no es habitual que busquemos y descubramos nuevos caminos, a pesar de que ello nos llevaría a mayores éxitos. ¿Qué nos hace falta para ser un país campeón en innovación? Ése es el torneo que con más entusiasmo y dedicación debiéramos jugar.

Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o morir” plantea algunas características que satisfacen las economías que han consolidado una cultura de la innovación. Señala que, paradojalmente, la tolerancia al fracaso es el principal factor de éxito en una sociedad. En ese ámbito, parece que en Chile castigamos los errores de tal forma que inhibimos la creación. El temor a equivocarse nos paraliza, bloqueando la posibilidad de buscar alternativas en procesos o productos. Eso es importante cambiarlo desde las empresas, incentivando la creación. También debe partir desde la educación escolar, motivando desde pequeños a nuestros hijos para que se atrevan a experimentar. El riesgo y el fracaso generan un ciclo positivo que despierta la creatividad. Eso es parte de una educación de calidad, un foco que debiera ser primordial en Chile, pero que hasta ahora no se le ha puesto suficiente atención.

Otro aspecto que Oppenheimer destaca en su libro es el choque de culturas de universidades y empresas en América Latina, que lleva a limitaciones en la innovación. Nuestras universidades tienen un foco académico potente, y varias se destacan por sus publicaciones de alta calidad en las mejores revistas de investigación del mundo. Por el lado de las empresas, existe una mirada muy puesta en el negocio habitual, sin reconocer o buscar formas distintas de hacer las cosas o desarrollar nuevos productos. Se pierde por tanto la posibilidad de llevar a cabo una investigación conjunta universidad-empresa que, de la mano con nuevas ideas, incremente la rentabilidad de los negocios y genere, simultáneamente, investigación universitaria de talla mundial. Pero más importante aún, que se alcancen beneficios sociales asociados a una mayor calidad en los productos y servicios que se ofrecen o bien cubriendo necesidades insatisfechas.

Los países exitosos en innovación, asimismo, comprometen recursos fiscales. Acceder a financiamiento para nuevos emprendimientos es siempre un gran desafío. Existen fondos de riesgo que levantan capital para desarrollos que tienen una buena probabilidad de éxito. Pero a todas luces, ese canal es extremadamente limitado. Si queremos ser un país en que se promueva la innovación es fundamental proveer un buen flujo de recursos públicos. Corfo desarrolla ese trabajo y ha logrado buenos resultados en los últimos años. Pero aún los fondos destinados a la innovación en Chile son demasiado escasos. Aparece esencial entonces crear una institucionalidad poderosa que coordine los trabajos de universidades, empresas y Estado, de forma de estimular nuevos desarrollos. Ésta ha sido precisamente una de las claves en países innovadores.

Finalmente, debemos estar bien conectados con las investigaciones y desarrollos externos. El conocimiento global crece a pasos agigantados, haciendo al mundo cada vez más complejo. No podemos estar fuera de este proceso y para ello debemos estar prestos a ir haciendo propias las nuevas investigaciones y desarrollos tecnológicos que se instalan en el mundo. La robótica es uno de ellos, y debemos ponerle mayor atención.

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