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“Sobreseguro” fiscal

Jorge Valverde Ex Coordinador Ministerio de Hacienda, PhD (c) Economía

Por: Jorge Valverde | Publicado: Jueves 20 de agosto de 2020 a las 04:00 hrs.
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Jorge Valverde

Recientemente se ha discutido sobre la inconveniencia que habría tenido el “sobreseguro” que el Estado chileno tomó a partir de regla de superávit estructural. La argumentación se basa en tres ideas centrales: i) el costo de oportunidad que significan esos recursos para un país con brechas sociales significativas, ii) el efecto dañino de la austeridad sobre el desarrollo de competencias en los ministerios sectoriales y, iii) el no significativo efecto que estos ahorros habrían tenido para abordar las crisis, en comparación con otros países. Finalmente, se afirma que la macroeconomía ha limitado la microeconomía y los costos de esto, en términos sociales y productivos, los estamos pagando ahora.

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Si bien coincido con la conclusión general, en cuanto a la obsolescencia de nuestro sistema de políticas sociales y matriz productivas, la hipótesis de causalidad desde la política fiscal hacia los resultados económicos y sociales me parece bastante discutible. En términos generales, no es correcto plantear la relación entre la macroeconomía y la microeconomía como antagónica, dado que se necesita la complementariedad de ambas para lograr un desarrollo sostenible. En esta línea, se puede plantear que la macro es condición necesaria y la micro sería condición suficiente para el crecimiento de largo plazo.

Del primer punto se desprende que, si el Estado en vez de ahorrar, hubiese gastado en políticas sociales, la situación social del país hoy podría ser distinta. Al respecto, hay que diferenciar el efecto macroeconómico de la regla fiscal del efecto potencial de un mayor gasto social sobre las políticas sociales.

Por el lado macro, el análisis obvia el rol crucial que la regla de política fiscal, junto con la regla de política monetaria y sus instrumentos, ha jugado durante las últimas décadas respecto a minimizar el efecto negativo de los shocks exógenos de términos de intercambio y, con esto, reducir la amplitud del ciclo económico. Sin una regla fiscal, probablemente hubiésemos repetido los errores pre 90, cuando un shock positivo del precio del cobre se traspasaba completamente a gasto de gobierno, lo cual aumentaba el PIB transitoriamente (con las respectivas presiones inflacionarias), y luego, cuando el estímulo desaparecía, la economía se contraía fuertemente.

Por el lado de las políticas sociales, asume que un mayor gasto implica mejores prestaciones públicas, lo cual no es necesariamente cierto. El modelo de políticas sociales que Chile siguió desde la vuelta a la democracia tuvo el foco en erradicar la pobreza y aumentar la cobertura de los servicios básicos, esas eran las necesidades de ese entonces. La crisis social que hoy vivimos poco tiene que ver con estas necesidades (aunque post pandemia la pobreza volverá), y más dice relación con demandas de un país de ingreso medio.

En consecuencia, pareciera que el problema tiene más que ver con un diseño institucional que no fue capaz de adaptarse a la evolución del país, lo cual no es simplemente un tema de recursos destinados a políticas sociales y la modernización del Estado, sino un tema de visión sobre el modelo económico y social que se persigue.

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