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Tarifas eléctricas: no es el costo, es el consumo

Luciano Cruz Morandé socio abogado del Estudio Jurídico Arteaga Gorziglia

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La estabilización de tarifas eléctricas ha sido una de las medidas implementadas por el gobierno luego del “estallido social”. Ante la molestia ciudadana por su alza de casi un 10%, el gobierno tomó cartas en el asunto a través de una ley que implementa un sistema de “congelamiento” de dichas tarifas.

A los consumidores se les ha pospuesto el pago del alza que debería haber tenido su cuenta de la luz hasta julio de 2023, o hasta que la diferencia acumulada entre lo cobrado y lo que se debería haber cobrado sin esta ley alcance los US$ 1.350 millones. No es una “rebaja” en la cuenta, sino que una “estabilización” de precios. Los consumidores igual terminarán pagando el valor real que debería haber tenido su cuenta de la luz, pero distribuido en el tiempo en sus cuentas futuras hasta 2027.

Esto implica que, en los próximos años, cuando esperábamos ver una baja en las tarifas conforme a los precios de la energía adjudicada en las licitaciones de 2014 a 2016, tal reducción se verá “amortiguada” en las cuentas de la luz, porque llegará el momento de pagar los saldos generados por este mecanismo. Para los consumidores finales es un buen sistema. Sin embargo, cuando alguien compra algo pagándolo a plazo y sin interés, al otro lado hay alguien que no está recibiendo de inmediato el precio de lo vendido.

El mecanismo de estabilización hace asumir esta carga de hasta US$ 1.350 millones a empresas generadoras, que tienen un precio pactado por la energía que se han comprometido a producir por los próximos años. Es a estas empresas a quienes se les ha pospuesto el pago de parte del precio por un producto vendido, entregado y consumido. Esto impactará el flujo de caja de las generadoras, y en especial a aquellas que contrataron créditos y que habían considerado ciertos ingresos en plazos conforme a contratos ya firmados.

La Comisión Nacional de Energía (CNE), encargada de implementar este mecanismo, compartió un borrador de resolución exenta para que los interesados pudiesen formular observaciones, las cuales acaban de terminar de recibirse. Esperamos que la CNE en la nueva versión de esta resolución considere dos aspectos.

(i) que las generadoras puedan hacer uso de la cuenta o crédito que se les vaya acumulando por esa parte del precio de la energía que no se les pagará al contado, permitiendo su monetización, ya sea transando las cuentas, entregándolas en garantía o facilitando el cobro por terceros. Dada la complejidad del mecanismo de estabilización, los agentes requerirán contar con una regulación que explicite estas operaciones, permitiendo la creación de un mercado secundario.

(ii) se resuelvan las dudas sobre los efectos tributarios que el mecanismo de estabilización tendrá para los involucrados. Estas surgen de la falta de definición de fondo del mecanismo, que se ha regulado en sus aspectos prácticos sin establecerse conceptos como, por ejemplo, si los contratos se han visto modificados por la ley o si el saldo por pagar es una deuda de una distribuidora o del sistema.

El mecanismo de estabilización no es una fórmula definitiva para bajar las cuentas de la luz; para lograr tal objetivo, invito a cambiar el foco. El problema no es la tarifa, sino que el consumo. Es ahí donde se pueden hacer mejoras, propiciando un cambio cultural que fomente la eficiencia energética. Iniciativas simples como aprovechar la luz natural y desenchufar los aparatos domésticos cuando están apagados, rebajarían considerablemente la cuenta de la luz.

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