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Tomás Sánchez

Una estrategia para Chile

Tomás Sánchez Director Accenture Digital @TomsAwaki

Por: Tomás Sánchez | Publicado: Viernes 23 de noviembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Pasó colado el anuncio del ministro Felipe Larraín que hizo este miércoles en ENADE, en medio de semanas de mucha contingencia política y social. Y es que en tiempos en que la discusión pública se centra mucho en el corto plazo y en resolver problemas que están sobre la mesa, cuesta a veces parar la pelota y plantear líneas de acción estratégicas que sean una hoja de ruta para el país.

La buena iniciativa que comunicó el ministro es la creación de una mesa de trabajo público-privada para convertir a Chile en un Centro Financiero Regional.

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Para que Chile que sea un país sustentablemente desarrollado y con menor desigualdad, el crecimiento a lo bruto no es suficiente, y tampoco los llamados genéricos de mayor inversión o de investigación y desarrollo. Mejorar estos indicadores claramente es fundamental, pero eso necesita foco. Se requiere una lógica y un plan estratégico por detrás, que permitan aunar esfuerzos, construir sinergias, generar economías de escala y de conocimiento. Es clave que exista una visión común sobre las industrias a potenciar, pero más aun, sobre su rol en el contexto económico mundial.

Chile ha sido pionero en aprovechar las ventajas del mercado y abrirse al mundo, y en su minuto esto fue una clara definición estratégica. Hoy, un par de décadas después, necesitamos un update. En un mercado global, tal como lo haría una empresa, es necesario tener nuestra estrategia para definir cómo ser más competitivos y, así, lograr más bienestar para todos.

La estabilidad política y la sofisticación de nuestra industria financiera, en el contexto latinoamericano, claramente ofrecen tremendas oportunidades para desarrollar más y mejores servicios de valor agregado, que a su vez, se traduzcan en mejores empleos. La naciente industria FinTech, apalancada en nueva tecnologías, está creando innovadores servicios que el día de mañana podrían atender a toda Latinoamérica, y Chile transformarse en un polo para este tipo de emprendedores e inversión afín. A su vez, servicios más tradicionales, dada la confiabilidad de nuestras instituciones y buenos estándares tecnológicos, pueden aumentar su volumen gracias a la confianza como ventaja competitiva.

Esta no es la única oportunidad, la industria solar y la baja de precios de energía plantean un nuevo paradigma para nuestro país. Atrás quedaron los años cuando el alto precio de la energía era un impedimento para desarrollar industrias y otras actividades de valor agregado. Hoy, ser un hub de servidores para Blockchain o cualquier otra aplicación es una oportunidad cierta que antes era impensada. Así se exporta energía con valor agregado en este siglo.

Estos son sólo dos ejemplos de los potenciales ejes para una estrategia país, que sin duda serán cruzados por aspectos culturales y educacionales. Es importante abordar el proceso como una metodología inclusiva y transversal a diferentes sectores, para que esta sea una política de Estado y no una iniciativa de un gobierno. Aprovechemos el punto de inflexión en que están el mercado y la sociedad hoy para sentar bases sólidas y consensuadas para nuestro futuro.

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