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Trasformación Digital | Desaprender para saber qué aprender

Gonzalo Adriasola, Docente Unegocios FEN Universidad de Chile

Por: Gonzalo Adriasola | Publicado: Miércoles 20 de noviembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Gonzalo Adriasola

Todos hemos leído o escuchado que estamos viviendo un acelerado proceso de transformación digital, que sin lugar a dudas está movilizando a todas las industrias y organizaciones a replantear procesos, buscar eficiencias y proyectar un futuro que considere las nuevas tecnologías y la evolución del aporte humano. Es real, diversos estudios señalan que para el año 2030, un 15% de los trabajos se eliminarán por automatización, y muchos otros se transformarán radicalmente. Al parecer todas aquellas actividades que son iterativas en un futuro bastante próximo serán realizadas por computadoras y esto implica un profundo cambio en aquello que es importante de enseñar/aprender hoy para en una sociedad cada vez más global.

El Ministerio de Educación, a través de su Centro de Innovación, está trabajando para acelerar la capacidad del país en el desarrollo de diversas innovaciones que tengan impacto en el aprendizaje de sus estudiantes y docentes. En 2018 utilizó un presupuesto de 9 mil millones de pesos, monto que se incrementó alcanzando cerca de 14 mil millones para 2019. La prioridad está instalada, la empleabilidad futura está determinada por la conexión que logremos entre lo que se necesitará productivamente y las herramientas que entregamos a nuestros niños, jóvenes e incluso actual fuerza laboral del país.

¿Cómo identificar aquellos espacios de aprendizaje que serán valorados en este nuevo contexto? Al parecer este es el desafío fundamental, y la respuesta al parecer nos lleva a un concepto bastante usado pero poco arraigado en estos días: desaprender.

Como sociedad tenemos que revisarnos, cuestionarnos y estar abiertos a la posibilidad de que aquello que nos fue tan útil en otros momentos, ya no tiene espacio en este nuevo contexto. Educar en formatos jerárquicos, con poca conexión con lo práctico es absolutamente improcedente. Aquellas personas llamadas a enseñar a otros deben incorporar nuevas tecnologías y diversidad práctica en sus metodologías.

Al mismo tiempo las organizaciones deben restar jerarquía a sus estructuras, valorar y reconocer nuevos atributos en sus equipos, como la colaboración, la verdad, la flexibilidad y la comunicación abierta. Llevamos una vida de creencias instaladas en las que un hacer sin sentido, porque un profesor o un jefe lo pide, es suficiente para llevar nuestro aporte adelante. Las nuevas generaciones no creen más en esto, creen en pertenecer, participar en las decisiones, en ser un aporte profundo, con sentido, y llevar adelante proyectos inspiradores. Mientras antes reconozcamos qué elementos erradicar de nuestra cultura, podremos crear conversaciones más reales y asertivas respecto de nuestro futuro como sociedad.

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