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Columnistas

Visibilizando lo invisible: los “ninis”

M. CECILIA CIFUENTES DIRECTORA CENTRO DE ESTUDIOS FINANCIEROS ESE BUSINESS SCHOOL

Por: M. CECILIA CIFUENTES | Publicado: Viernes 30 de junio de 2017 a las 04:00 hrs.
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M. CECILIA CIFUENTES

En Chile existe un número muy elevado de jóvenes que no estudian ni trabajan, los llamados "ninis", generando un problema de varias dimensiones, y que debería ser prioritario en la discusión de políticas públicas, especialmente ahora que estamos en medio de campañas políticas. Sin embargo, es un tema del que se habla poco. La primera dimensión del problema es la económica, ya que son jóvenes que podrían estar aportando con ingresos a sus familias y no lo están haciendo. La segunda se refiere al capital humano de este grupo de jóvenes, que se ve dañado en forma irremediable por haber dejado la educación formal, y por estar perdiendo también la posibilidad de “aprender haciendo” a través de un trabajo remunerado. La tercera es la dimensión de seguridad pública, ya que si son en su mayoría jóvenes de bajos ingresos que no están estudiando ni trabajando, tienen un riesgo muy elevado de caer en la drogadicción y en la delincuencia ¿qué otra cosa pueden hacer jóvenes de estratos muy bajos, sin apoyo familiar muchas veces y además inactivos? Sin duda entonces, estamos frente a una situación muy preocupante.

Pongamos números a la situación descrita, lo que es posible con los datos de la CASEN. Si tomamos el grupo etario entre 15 y 24 años, nos encontramos que hay más de medio millón de jóvenes en Chile que no estudian ni trabajan (517.000), que representan nada menos que un 18% del total de jóvenes entre esas edades ¡Altísimo me parece! Es este un problema que afecta en mayor proporción a las mujeres, que representan un 60% de los “ninis”, por lo que probablemente la situación de embarazo juvenil es una causa importante. Adicionalmente, afecta en mucha mayor medida a los deciles inferiores de ingresos que a los altos, por lo que la dimensión social es significativa. Algo más de un 86% de estos jóvenes sin actividad corresponden al 60% más pobre, y mientras sólo un 5% de los jóvenes del decil alto no estudia ni trabaja, en el 30% más pobre los que están en esta situación son un 27% del total, por lo que el problema de los “ninis” es a la vez causa y consecuencia de la vulnerabilidad social.

Un aspecto interesante es estudiar la evolución de este fenómeno a través del tiempo, lo que permite concluir que una economía dinámica es un factor que colabora en la solución, aunque obviamente no es el único. Es así que, tomando también datos de las encuestas CASEN respectivas, entre 2011 y 2013 el número de “ninis” en ese rango etario se redujo de 668 mil a 545 mil, una caída importante, de 18%. Para el 60% más pobre, la caída fue del mismo porcentaje. Entre 2013 y 2015 la reducción fue mucho más moderada, de un 5% solamente, y de un 2,5% cuando se comparan las cifras para el 60% más pobre, es decir, no sólo cayó menos, sino que también la caída estuvo concentrada en los segmentos medios y altos.

Profundizar los avances en esta materia debería ser más prioritario en la agenda de lo que está siendo, y una primera medida es recuperar el dinamismo económico, ya que parece ser efectivo en la solución. Sin embargo, no es suficiente, aunque afortunadamente las mismas herramientas que contribuyen a avanzar en materia de equidad serían seguramente las más efectivas en la solución de este flagelo. Dada la significancia que tiene el problema para las mujeres, avanzar en políticas de sala cuna y educación preescolar es clave para que este grupo pueda volver a estudiar o trabajar, resolviendo la restricción del cuidado infantil. Parece también clave la política de reinserción escolar de jóvenes con problemas conductuales u otros. La política de capacitación laboral y los subsidios a la contratación y cotización de jóvenes deberían perfeccionarse, aprovechando los diagnósticos ya existentes sobre las falencias de estos programas. Sería también positivo revisar la política de salario mínimo que podría estar siendo restrictiva, ya que un salario mínimo algo más bajo sólo rige para menores de 18 años.

Son más de medio millón de jóvenes en riesgo social, probablemente no votan, pero enfrentar su problema es clave para seguir avanzando en términos de equidad.

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