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Editorial

30 años que nos convocan a todos

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Imagen foto_00000001as tres décadas que nos separan del plebiscito de 1988 entre el Sí y el No han sido de las más transformadoras en la historia de nuestra república. Sin desconocer costos y dificultades, es preciso dimensionar la magnitud y alcance de los cambios que ha experimentado nuestra sociedad desde que inició el camino para recuperar la democracia perdida por 17 años, hasta la actualidad.

La fecha que se conmemora hoy permite recordar que el país que tenemos es, en muchos sentidos, el que empezó a construirse tras la inédita votación de aquel domingo 5 de octubre hace 30 años. Al respecto, no se puede dejar de subrayar que el proceso político para llegar al plebiscito fue complejo para todos los sectores involucrados, y que incluyó en muchos casos la revisión de conductas pasadas, el reconocimiento de errores y la adopción de nuevas ideas. Si finalmente llegó a buen término fue a partir de un fundamental consenso democrático, la idea de que era imperioso un retorno a las instituciones y al gobierno que han sido la norma en nuestra historia republicana.

A ese consenso democrático fundamental que abrió el camino hacia el plebiscito, más adelante se sumaron otros respecto de las instituciones económicas y el libre mercado. El conjunto dio pie con el tiempo a la llamada “democracia de los acuerdos”, que a su vez hizo posible la estabilidad política y económica que sustentó el progreso de Chile durante al menos los 20 años siguientes al plebiscito.

Es claro que los grandes protagonistas de esa fecha histórica fueron los ganadores; por eso lo que hoy se conmemora son los 30 años del No. Ellos consiguieron en las urnas el fin de un largo gobierno autoritario en un proceso que rescató las mejores tradiciones de diálogo y entendimiento de nuestro pasado democrático, para darles renovada vigencia y proyectarlas hacia el futuro. Quienes participaron y apoyaron la campaña que consiguió la vuelta a la democracia siempre podrán sentir un legítimo orgullo, en éste y cualquier aniversario del No.

Pero a tres décadas de ese hito, los chilenos celebran hoy la recuperación de la democracia, no la victoria de un sector político en particular, por eso ésta se ha vuelto una efeméride de la que todos, sin distinción, podemos sentirnos parte. Son tres décadas construyendo juntos el país que compartimos. Quienes buscan que siga siendo un reflejo de divisiones políticas de otra época —que sea la fiesta de unos pocos— no aprecian el verdadero sentido de lo que consiguió el plebiscito para todos los chilenos.

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