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Editorial

Agenda anti abusos, necesaria y oportuna

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l Presidente Piñera anunció la noche del lunes la llamada agenda antiabusos, cuyo primer y principal eje se centra en los delitos económicos, que distorsionan la libre competencia y niegan la esencia de una economía social de mercado, basada en reglas parejas para todos los actores: entre ellos, colusiones, abusos de posición dominante, uso de información privilegiada, malas prácticas tributarias. En esta edición dedicamos varias páginas a esta propuesta del gobierno, en artículos y columnas de distintos autores.

En esencia, se trata de identificar, perseguir y sancionar de manera más efectiva los delitos mencionados. Para ello se busca dotar a la Fiscalía Nacional Económica de facultades como alzar el secreto bancario y proteger la evidencia física o digital de conductas anticompetitivas; asimismo, se contempla elevar las sanciones legales para estas faltas, y que en ciertos casos ello incluya la cárcel efectiva, pues sin duda la experiencia reciente enseña que hacen falta disuasivos más potentes para estos comportamientos anticompetitivos.

Es obvio que la eficacia de estos instrumentos dependerá de cómo se traduzcan en artículos y normas específicos de la ley, lo que requiere un debate y enfoque eminentemente técnicos. Pero existe también la oportunidad de, junto con enviar una fuerte señal política de preocupación por un mercado efectivamente libre y competitivo —dándole a estos temas relevancia legislativa—, reforzar ante la ciudadanía y la opinión pública el valor de esas instituciones económicas. Por desgracia, la competencia y la transparencia se suelen abordar desde la carencia o la falta, cuando un nuevo escándalo las pone al centro de la discusión, pocas veces desde su aporte fundamental al funcionamiento de una economía sana, que pueda ser fuente de riqueza y motor de progreso para todos los chilenos.

Sancionar abusos y eliminar privilegios injustificados en el sistema económico es una agenda necesaria y oportuna, pero que llegue a buen puerto exigirá —del gobierno, el oficialismo y la oposición— mucho más que buenas intenciones.

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