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Editorial

Alza de sueldo mínimo: llamado a la prudencia

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a agenda social que está desplegando el Gobierno busca abordar de la mejor forma posible la nueva realidad política y social surgida de las manifestaciones ciudadanas, pero intenta hacerlo con responsabilidad, evitando caer en soluciones populistas que, a corto andar, dejan de ser sostenibles.

Así, en la discusión sobre el ingreso mínimo garantizado de $350 mil propuesto por el Gobierno, que contempla suplementar con recursos fiscales a quienes perciban un ingreso que esté por debajo de esa cifra, han surgido opiniones que lo califican de insuficiente. La crítica apunta, además del aporte fiscal comprometido, al hecho de que sea el Estado quien deba hacerse cargo del problema.

Lo que propone un grupo de parlamentarios es radical: subir el sueldo mínimo de $ 301 mil a $ 500 mil. Este guarismo probablemente se ha visto influido por la iniciativa de algunas grandes empresas de que ninguno de sus trabajadores menos que esa cifra, habiendo evidencia de muchos casos en que ese límite está incluso sobrepasado.

Lo que este análisis no considera es que los sueldos pagados por las empresas no son un acto de voluntarismo, sino que tienen como contrapartida una realidad en la productividad de los trabajadores. Para la mayoría de las empresas más grandes, probablemente el sueldo mínimo no es un problema, porque su productividad es alta, pero la realidad de las PYME y de los emprendedores es muy distinta: un aumento en el sueldo mínimo dejaría a muchas empresas de menor tamaño fuera de competencia, lo cual se haría sentir en pérdidas de puestos de trabajo.

Esta situación es especialmente delicada en períodos de dificultades económicas, como dolorosamente pudimos corroborar durante la crisis asiática de fines de los 90. En ese período el Gobierno de la época había decidido aumentar el sueldo mínimo, y ello tuvo como contraparte un importante aumento en el desempleo. Es precisamente por esto que la solución de un ingreso mínimo garantizado es una mejor política pública que subir el sueldo mínimo, en tanto permite mejorar los ingresos de quienes menos ganan, pero sin aumentar los costos de contratación para las empresas.

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