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Editorial

Aplicaciones digitales, ¿trabajo sin ley?

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n una reciente columna en este diario, el gerente general de la Mutual de Seguridad de la Cámara Chilena de la Construcción recordaba el caso de dos conductores de motocicleta que murieron en sendos accidentes mientras hacían reparto a domicilio a través de aplicaciones digitales.

Dado que en Chile aún no existen normas que regulen esa nueva faceta de la economía, ni siquiera que definan el vínculo laboral entre esos trabajadores y las empresas con las que colaboran, no están cubiertos por la seguridad social ni el Código del Trabajo. Tampoco se les exige emitir boleta de honorarios, todo lo cual se asemeja preocupantemente al trabajo informal, pese a que en algunos casos se trata de empresas multinacionales que mueven —y valen— miles de millones de dólares, y que sirven a millones de usuarios.

Darles ciertas garantías mínimas a estos trabajadores parece de rigor, por motivos económicos como de equidad social. Sin embargo, como en otras áreas de la economía digital, regular estas actividades laborales —que dependen de modelos de negocios innovadores y aún en desarrollo— debe hacerse combinando flexibilidad y seguridad en un delicado equilibrio: si las exigencias son muchas y onerosas, ahogarán actividades que van en alza; si son insuficientes, consagrarían una inaceptable forma de empleo de “segunda categoría”.

El propio subsecretario del Trabajo planteaba a fines del año pasado, respecto de estos trabajadores, “¿qué pasa si se accidentan, si quedan desempleados, qué pasa con salud, pensiones?” Consecuentemente, él mismo confirmó la semana pasada que el proyecto de modernización laboral que se discute este año incluirá medidas al respecto, empezando por la boleta de honorarios, lo que permitiría tratar a estos trabajadores como “independientes” —como sugieren los expertos consultados por DF—, y coticen como tales para su previsión social, según establece la nueva normativa.

Como en otras regulaciones vinculadas a la disrupción tecnológica, un debate legislativo informado y responsable será fundamental para aprovechar el potencial de estas nuevas industrias.

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