Editorial

Cautela con la inflación

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in perjuicio de que la variación del IPC en mayo estuvo en línea con lo que esperaba el mercado, lo concreto es que la variación en doce meses escaló a 3,6%, en una tendencia alcista que se manifiesta desde comienzos de año.

Entre las razones varias son de origen externo, respecto de las cuales el Banco Central no tiene capacidad de control, como pasa con la evolución internacional del precio de los combustibles, y la trayectoria al alza en general en el precio de los productos transables internacionalmente (4,8% en doce meses). Y aunque el tipo de cambio podría actuar como amortiguador, especialmente en un contexto en que el precio del cobre está en sus niveles más altos, la alta incertidumbre interna que prevalece está operando en la dirección inversa.

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Para entender el fenómeno inflacionario también hay que observar lo que ocurre internamente en materia de gasto. No se puede desconocer que la evolución de los niveles de actividad, con un fuerte aumento en la demanda interna, está ejerciendo una presión también sobre los precios de los productos que no son transables internacionalmente.

Tal como lo explicita el Banco Central en su reciente IPoM, detrás de esta mayor demanda está el efecto de una política fiscal fuertemente expansiva orientada a entregar ayuda directa a las personas más afectadas por la pandemia, que sumada al efecto en la liquidez derivada de los retiros de fondos previsionales, está ejerciendo una fuerte presión sobre el gasto. De hecho, en las proyecciones de crecimiento actualizadas para este año (8,5%-9,5%) el instituto emisor señala que casi la mitad del ajuste se explicaría por la mayor expansividad de la política fiscal.

En este contexto, es importante monitorear con cuidado la evolución de la inflación, ya que en los próximos meses podría incluso superar el techo del rango que ha definido el Banco Central como objetivo de política (2%-4%). En algún momento la política monetaria va a tener que empezar a contrarrestar el fuerte impulso fiscal en marcha. No se trata de un mero tecnicismo, pues no se debe olvidar que la inflación es tal vez el más regresivo de los impuestos, que afecta mayormente a quienes consumen la mayor parte de su ingreso y carecen de mecanismos de protección.

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