Editorial

Comienza la Convención Constitucional: pocas certezas

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a Convención Constitucional quedará inaugurada oficialmente este domingo, iniciando una experiencia institucional inédita en nuestra historia política. Dado el desafío de redactar una nueva Carta, las expectativas puestas en la convención son entendiblemente altas, pero al respecto cabe hacer dos prevenciones.

La primera es que dichas expectativas, por altas que sean, no pueden exceder la misión del órgano constituyente -de por sí ambiciosa y compleja de lograr-, que consiste en acordar y proponer un texto constitucional, el cual será aprobado o rechazado en un plebiscito de salida. El trabajo de los convencionales será producir ese documento, no otro; y según las reglas fijadas por el propio orden constitucional, no otras.

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De ahí que deban no sólo verse con suspicacia, sino derechamente rechazarse, nociones de que la Convención debe cumplir vagos objetivos de, por ejemplo, “justicia histórica”; o de que su autoridad y legitimidad derivan “del pueblo”, por lo que sólo ante éste cabría rendir cuenta por su funcionamiento. Ellas esconden equivocadas (incluso peligrosas) formas de entender la democracia.

Justamente ello motiva la segunda prevención, pues si bien existe un comprensible anhelo nacional de que el diálogo y la voluntad de avanzar primen en el ánimo de la Convención, preocupan las señales en sentido contrario. Desde los tempranos cuestionamientos al secretario del órgano administrativo de la entidad y las peticiones de más recursos para los constitucionales antes de que empiecen su trabajo, hasta objeciones al protocolo e irresponsables llamados a movilizarse este domingo y “rodear” la Convención.

Ese es justamente el espíritu que no se necesita para emprender la misión constituyente: creer que bajo presión y a gritos es posible llevar adelante un diálogo digno de llamarse democrático; o que de un clima que plantea “exigencias” en lugar de “acuerdos” puede esperarse una Constitución que nos represente a todos. No es así. Ciudadanos y convencionales debemos entenderlo.

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