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Editorial

COP25: nueva sede, mismos objetivos

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 la luz de la situación que continúa viviéndose en el país, la decisión de no realizar en Santiago la reunión del foro APEC ni la cumbre climática mundial COP25 fue indudablemente acertada. En las circunstancias actuales, no se habrían podido garantizar las mínimas condiciones de seguridad requeridas para dos citas de esta naturaleza, la primera de las cuales es el orden público.

Sin embargo, dichas reuniones reflejaban los intereses y el compromiso de Chile en dos áreas que son estratégicos para nuestras perspectivas de desarrollo: la mayor integración y cooperación económica con la región del Asia Pacífico, y los esfuerzos globales por combatir el cambio climático. En ese sentido, su importancia trasciende con mucho nuestra condición puntual de sede de ambos eventos. Que el gobierno siga buscando un rol relevante en la cita climática que desde ayer se realiza en Madrid —la cual presidirá la ministra del Medioambiente chilena— resulta coherente con ese objetivo.

El éxito de la cumbre en sus objetivos de lograr avances en la lucha contra el calentamiento global está en el interés de todas las naciones participantes, y Chile no debe permitir que el hecho de ya no ser su organizador lo distraiga de jugar un papel constructivo. Este podría consistir, entre otras cosas, en resistir la tentación de sumarse al llamado por metas de reducción de emisiones cada vez más ambiciosas —como las que volvieron a pedirse en la inauguración de ayer— y en plantear medidas concretas y medibles de progreso realista (y sostenible) en esta materia.

La cita de Madrid se prolongará por dos semanas, durante las cuales distintos paneles abordarán dimensiones clave del desafío climático: energía, transporte, uso del suelo, economía circular, protección de glaciares, etc. Son esos y otros temas los que hay que conciliar con el desarrollo económico y las nuevas tecnologías para lograr un genuino progreso, tanto para el medio ambiente como para los seres humanos. Para ello, necesariamente, las grandes potencias del mundo deben liderar con el ejemplo.

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