Suscríbete


Suscríbete

50%dcto

Editorial

COP26, vaso medio lleno

  • T+
  • T-

Compartir

Imagen foto_00000002

nte un fenómeno de la complejidad, gravedad y amplitud que reviste el cambio climático, ¿cabe esperar que una cita de dos semanas entre más de 200 naciones -con 130 jefes de Estado y miles de participantes- produzca acciones concretas e inmediatas que pongan al calentamiento global, o al menos a sus efectos más palpables?

Imagen foto_00000001

Medido por ese estándar, es probable que cualquier esfuerzo internacional deba estimarse un fracaso -incluyendo todo lo hecho hasta ahora-. Si el objetivo, en cambio, es confirmar que existe un diagnóstico mundial compartido respecto de la severidad de la amenaza, que ese diagnóstico por primera vez incluye a los mayores emisores de gases con efecto invernadero (China y Estados Unidos), y que de ello pueden surgir compromisos potenciales para enfrentar el problema con un sentido razonable de urgencia, entonces la recién concluida cumbre en Glasgow parece un sólido avance.

El riesgo de que algunas, o muchas, de las metas acordadas puedan a la larga ser letra muerta siempre existe. Y sin duda también invitan al escepticismo otras señales, como sustituir la palabra "eliminar" por "reducir" en el compromiso sobre uso del carbón, o el hecho de que China apoyara dicho cambio en la redacción justamente tras haber anunciado un inédito acuerdo con EEUU para trabajar juntos en materia climática. Pero lo cierto es que la sola idea de que la protección del medio ambiente necesita expresión jurídica, o de que el cambio climático es un fenómeno científicamente comprobado que merece atención internacional, son desarrollos muy recientes en términos históricos.

Desde esa perspectiva, los avances logrados en Glasgow y sintetizados en nuestra edición de ayer –en temas como carbón, metano, deforestación, mercado de carbono, acuerdo China-EEUU, ayuda a países afectados, etc.- parecen auspiciosos. Con todo, el aporte -y esfuerzo- de cada una de las naciones para enfrentar, en sus respectivas realidades, las manifestaciones del cambio climático, no debe esperar las definiciones de esta o ninguna cumbre mundial.

Lo más leído