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Editorial

El país dolido, pero con la oportunidad presente

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l año termina de forma impensada. Los dos meses finales de 2019, que ofrecían a Chile un inhabitual protagonismo internacional como sede de las cumbres APEC y COP25 (luego canceladas) —y la oportunidad de jugar un rol constructivo en ellas—, vieron el peor quiebre de la paz social en el país desde el retorno a la democracia. Como una cruel paradoja, sólo días después de que el Presidente Piñera describiera a nuestro país como "un oasis" por entendibles razones, varias ciudades estaban bajo toque de queda y decretado un estado de emergencia, en un intento de contener el inédito brote de violencia, incendios, saqueos y agresiones que amenazaba a millones de ciudadanos.

Los motivos del estallido social que comenzó el 18 de octubre están muy lejos de ser claros y las interpretaciones al respecto recién comienzan. En la respuesta que el mundo político dio a la crisis están algunas explicaciones posibles, correctas o no, pero sobre todo están los ejes que definirán el debate nacional en el corto y mediano plazo: agenda social, proceso constituyente, orden público, calidad de la política. En todos ellos hay flancos abiertos en los que el gobierno, principalmente, deberá mostrar habilidades de manejo político y despliegue comunicacional. La clase política deberá tramitar de manera seria una agenda social, por su parte.

En lo económico, en tanto, el saldo de la crisis es importante: aumento fuerte del gasto público, retroceso al empleo, freno fuerte de la inversión, crecimiento lento y, sobre todo, un clima general de baja confianza que costará esfuerzo revertir.

Esta crisis social ha mostrado caras poco amables de nuestra sociedad, no sólo en los condenables hechos de violencia y vandalismo, sino que también en la disposición de muchos a denostar a quien piensa distinto. Es cierto que mucho de eso tuvo su contraparte en actos individuales de gran coherencia, nobleza y valentía, pero no puede haber duda de que despedimos el año con una herida en el alma nacional. Sanarla será lento, y nos exigirá a todos mucho de cara al 2020.

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