Editorial

En pensiones, ¿retiro o retirada?

Lo que puede parecer un “triunfo político” es en realidad una dura derrota para las políticas públicas en pensiones.

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Hasta hace pocos días, el Gobierno se oponía a la posibilidad de un segundo retiro adelantado de fondos previsionales, por las mismas —correctas— razones por las que se había opuesto al primero: de fondo, el uso de recursos destinados en forma exclusiva a financiar las futuras pensiones de los afiliados a las AFP para paliar las urgencias actuales generadas por la pandemia; y procedimentales, ya que el mecanismo utilizado por los parlamentarios tenía vicios de constitucionalidad. De hecho, por esto último había optado por recurrir al Tribunal Constitucional, lo que aún permitiría zanjar el punto.

Aun así, consciente del creciente apoyo de parlamentarios oficialistas al proyecto de la oposición —y de la consiguiente presión política ad portas de un año electoral muy intenso—, el Ejecutivo presentó su propio proyecto de retiro adelantado de ahorros previsionales, con algunos cambios que hacían políticamente viable el respaldo de su propio sector (como que las altas rentas pagarán impuesto si retiran sus fondos y que se excluya del beneficio a altas autoridades del Estado).

Este proyecto logró pasar en el Senado la semana pasada —con los votos de la oposición— y ahora deberá ser tramitado en la Cámara. Si bien ello se ha descrito como un "triunfo político" para La Moneda, es en realidad una dura derrota para las políticas públicas en materia de pensiones, y resulta difícil no interpretarlo como un severo golpe al sistema de capitalización individual, que ha hecho posible que millones de personas cuenten hoy con fondos en sus cuentas de AFP.

Propuestas parlamentarias para nuevos retiros adelantados se vuelven más probables en un escenario en que el propio Ejecutivo las ha legitimado —"A algunos no hemos podido llegar, esta era la única alternativa", dijo la ministra del Trabajo a este diario—, y por eso mismo más difíciles de evitar. Entre tanto, el número de cotizantes con saldo cero en sus cuentas sigue creciendo mientras que la reforma de pensiones no avanza en el Congreso. Esto no es lo que Chile necesita.

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