Editorial

Hacia una mejor ley de migración

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s una buena noticia que en una agenda legislativa virtualmente copada por el debate sobre los impactos del Covid-19 y las medidas para enfrentarlos, se encontrara espacio para que continúe avanzando el proyecto de Ley de Migración y Extranjería. La iniciativa lleva prácticamente siete años en el Congreso y ahora, una vez que salga de su segundo trámite en el Senado, se estima en general bien encaminada hacia un despacho en el corto plazo.

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La ley busca introducir una necesaria actualización en un ámbito estratégico que la espera hace años, como es una política de Estado respecto de la inmigración, donde la falta de ella se ha hecho ver en fenómenos como la llegada irregular de inmigrantes haitianos, por ejemplo, como su también irregular permanencia en muchos casos. De aprobarse el texto, existirán tres nuevos mecanismos institucionales a cargo de lo relativo a migración: el Servicio Nacional de Migraciones, el Consejo de Política Migratoria y el Registro Nacional de Extranjeros. Junto con ello es establece una serie de definiciones en materias como derechos laborales, contratación de extranjeros, convalidación de estudios, servicios sociales, educación, acceso a la justicia, criterios de expulsión, condiciones de asilo, regularización de visas, etc.

Persisten algunos motivos razonables de preocupación. Como señala una carta de Libertad y Desarrollo en la página opuesta, algunas indicaciones al proyecto podrían terminar permitiendo que pidan visa legalmente personas que ingresaron al país de forma ilegal, o retrasando y hasta impidiendo la deportación justificada de otras, por comisión de delitos o violación de sus condiciones de estadía, entre otras. Sería lamentable que no se corrigieran aspectos que contradicen el objetivo esencial de la nueva ley, que es dotarse de mecanismos para ordenar el ingreso y la permanencia de extranjeros en Chile, velando por sus derechos y por el interés común de su nuevo lugar de residencia.

En este preciso momento los flujos migratorios ordenados y protegidos están en pausa debido a la pandemia del Covid-19, pero seguirán siendo uno de los grandes desafíos de este siglo, también para países como el nuestro.

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