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Editorial

La nube de una crisis mal manejada

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l grave episodio de contaminación que afectó a fines de agosto a las comunas de Quintero y Puchuncaví causó conmoción por los motivos correctos: alarma por una nube tóxica potencialmente muy dañina para la salud de la población; indignación por la nueva ocurrencia de una situación crítica de este tipo en una zona ya afectada muchas veces en el pasado; preocupación por encontrar remedios inmediatos a la urgencia y celo por establecer responsabilidades.

Todos esos motivos hacían de éste un caso que requería de la mayor prudencia tanto en el manejo de la crisis como en la reacción. Aunque es sin duda valorable que las autoridades pusieran esto al tope de su agenda, incluyendo una sorpresiva visita presidencial al lugar, hay indicios de que se apresuraron algunas conclusiones.

Si bien desde el gobierno se pidió dejar que funcionaran las instituciones, no es ésa la impresión que deben tener los habitantes de la zona afectada —ni la opinión pública en general—, que han visto un desconcertante cruce de acusaciones entre instituciones del Estado y la también estatal Empresa Nacional del Petróleo. El Ministerio del Medio Ambiente responsabilizó tempranamente a ENAP del problema y ordenó cese de algunas operaciones, pero la empresa respondió con un estudio propio que la exculpaba; el enfrentamiento precipitó la renuncia del vicepresidente del directorio; el ministro de Salud hizo declaraciones por las cuales luego se disculpó; Medio Ambiente no descartó la posible responsabilidad de otras empresas, sin nombrarlas; la Superintendencia de Medio Ambiente formuló cargos contra Gasmar, que los rechaza; el Ministerio de Energía, accionista de ENAP, se ha desmarcado del tema.

En un caso donde las comunicaciones del Ejecutivo eran la clave de una respuesta efectiva —junto con medidas técnicas como las ya anunciadas—, el desempeño gubernamental ha sembrado no poca incertidumbre. Ello lesiona la confianza en las instituciones y dificulta acordar y aplicar soluciones. Por fortuna, hay todavía espacio para enmendar la confusión y mejorar la calidad de vida en la zona.

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