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Editorial

Los límites de una intervención cambiaria

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on el propósito de frenar el alza del dólar —fruto de la incertidumbre que está generando en la economía la prolongación de los desórdenes públicos a lo largo del país—, el Banco Central anunció el jueves pasado que intervendría en el mercado, comenzando con la venta esta semana de US$ 2 mil millones.

Aunque en general era esperado, dado el aumento de $120 de la moneda norteamericana desde el inicio del conflicto social, el paso del Central no logró contener la volatilidad del dólar en la jornada del viernes, algo que su presidente explicó correctamente diciendo que “por supuesto que nosotros podemos a través de medidas como esta reducir la volatilidad, contener algo de esa incertidumbre, pero no tenemos capacidad de incidir sobre los orígenes de la misma”.

En efecto, y tal como también señaló la autoridad del instituto emisor, dicha incertidumbre tiene que ver con “un grado creciente y persistente de crispación en el país” asociado a “seguridad pública, conflictos políticos (y) debilitamiento de las instituciones”. En síntesis, ninguna intervención cambiaria, por sustancial que sea, podría contener una falta de confianza que no radica en la propia moneda, sino en la gobernanza, específicamente en lo relativo a mantención del orden público y garantía del Estado de derecho.

Como decía este diario el viernes pasado, la prolongación de los saqueos y desmanes se ha convertido, a estas alturas, en un problema de gestión política. Desde La Moneda se insiste en que los responsables son ya sea elementos con “planificación profesional” o “grupos de delincuentes”. En ambos casos, resulta paradojal que la principal respuesta del Ejecutivo consista en la vía legislativa, lo que difícilmente inhibirá a quienes no tienen ningún respeto por la ley.

Junto con un análisis más acabado de lo hecho hasta ahora por la fiscalía y los tribunales en esta materia, corresponde que el gobierno replantee por completo su enfoque de este quiebre de la paz social, comenzando por el rol que debe jugar el Ministerio del Interior.

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