Editorial

Pobreza en migrantes: el foco adecuado

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a encuesta Casen 2020 le puso números a una realidad que es claramente visible en las calles de nuestras ciudades: los migrantes han experimentado un salto dramático en pobreza, que supera largamente la del conjunto de la población, que también aumentó.

Así, 17% de los extranjeros residentes en Chile califican como pobres (versus 10,8% nacional) y 7,9% están en la extrema pobreza (vs 4,3%). Esos niveles virtualmente duplican los de la Casen anterior, en 2017.

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La pandemia y el estallido de 2019 empeoraron una situación que ya antes era preocupante, debido a las fallas en la política migratoria a fines del gobierno anterior -o a la ausencia de dicha política-, que hizo posible el ingreso de cientos de miles de personas en condiciones irregulares o transitorias, y que luego permanecieron en el país. En demasiados casos eso significó que, pese a ser el nuestro un país que históricamente ha sido abierto a la inmigración y valora su aporte, los nuevos migrantes no han encontrado acá condiciones para desarrollar su “proyecto de vida”, como lo expresó en entrevista con DF el director del Servicio Nacional de Migraciones el pasado viernes.

El contexto actual no es propicio a plantear este problema, pues en medio de las penurias que enfrentan muchas familias chilenas, fácilmente salen a la luz prejuicios respecto de cómo los inmigrantes vienen a empeorar las cosas para todos. De eso no existe evidencia empírica, como recordaron en este diario tres expertas en materia de pobreza hace un par de semanas, pero es importante enfatizarlo, sobre todo en tiempos electorales en que se discuten temas de política social.

Con todo, el mejor instrumento para enfrentar el aumento de la pobreza entre los migrantes no es la ayuda social, sino una política migratoria estructurada y moderna: el Servicio Nacional de Migraciones en reemplazo del antiguo Departamento de Extranjería, la nueva Ley de Migraciones, el requisito de visa de trabajo al ingreso y otras medidas son claros avances. Deberán ir complementándose con otros para adaptarse a un fenómeno que llegó para quedarse.

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