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Editorial

Precios de las viviendas

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ntenso interés ha generado en los últimos días un informe de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) sobre el alza de los precios de las viviendas y la dificultad creciente para los chilenos de acceder a la compra de propiedades. El valor de departamentos y casas ha aumentado casi un 70% desde 2011.

A esta información, Diario Financiero en su edición del viernes sumó un dato adicional: la restricción a los planes reguladores ha disminuido a la mitad los metros construibles en Santiago.

Esta discusión está lejos de ser un problema nacional. En muchos países hay creciente presión para que las autoridades tomen medidas y ya hay algunos con congelamiento de arriendos o precios y otras fórmulas tendientes a intervenir los mercados inmobiliarios. Berlín, por ejemplo, ha decidido congelar el precio de los alquileres durante cinco años, mediante una ley que entrará en vigor en 2020, pero con efectos retroactivos a los niveles de precios actuales.

En Chile, algunos parlamentarios ya han sugeridos sumarse a esta tendencia.

Lo primero en esta discusión es analizar bien la problemática, de manera de sugerir caminos para enfrentarla que no dañen la propiedad privada, ni el derecho a elección de los ciudadanos y los equilibrios urbanos. Si bien es legítima la preocupación, esta no puede llevar a proyectos apresurados que no consideren el impacto en los propietarios actuales y la distorsión de precios que evita a los ciudadanos tomar buenas decisiones de inversión.

El valor del suelo, que parece ser la principal causa del alza de precios, se puede abordar con una serie de medidas, desde la revisión de los actuales paños en manos del Estado, hasta la revisión de algunos de los planos reguladores. La extensión de la ciudad con buenos accesos a transporte público también se ha puesto sobre la mesa.

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