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Editorial

Salario mínimo: discusión fuera de foco

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Imagen foto_00000001uego de una accidentada tramitación legislativa —que llegó a incluir un veto presidencial— y de hacer no pocas concesiones a la oposición, el gobierno consiguió ayer que tanto la Cámara de Diputados como el Senado dieran luz verde a su nueva propuesta de salario mínimo. Aunque por distintos motivos, tanto el oficialismo como la oposición celebraron el resultado como una victoria política de su sector, lo que da buenas luces del errado enfoque que se le dio a esta discusión.

La única manera comprobada de sostener un debate constructivo que no lesione el empleo, el crecimiento ni los intereses de los trabajadores, es vincular el salario mínimo a la productividad, pues en el largo plazo de ésta depende la expansión económica. Sin embargo, esta preocupación se ha ido diluyendo en el debate legislativo de los últimos años, que se ha centrado esencialmente en la tasa de aumento del salario y en la periodicidad de su negociación parlamentaria.

El hecho de que en esta ocasión se haya terminado con un proyecto que volverá a abrir el debate ad portas de que se celebre la elección de alcaldes e intendentes del próximo año, ratifica que el énfasis de los legisladores estuvo puesto en los plazos políticos, no en consideraciones técnicas respecto del mercado laboral. Tanto el gobierno como la oposición enfatizaron en todo momento la relevancia política de la negociación, lo que parece reforzar el argumento de que el Congreso no es el espacio idóneo para una discusión de esta naturaleza, si es que el bienestar de los trabajadores es verdaderamente la inquietud principal.

Como se ha propuesto muchas veces sin resultado, debería consensuarse una fórmula que ligue el salario mínimo a la productividad —estancada ya por 15 años—, en un espacio de deliberación ajeno a las presiones de la contingencia política. La plurianualidad no es por sí misma un mecanismo que garantice esta prescindencia, puesto que incluso en un esquema plurianual podría fijarse un nivel de salario que se torne un lastre para la empleabilidad, como ha ocurrido anteriormente.

Anoche cerramos el tema, pero solamente para discutirlo de nuevo dentro de un año, en medio del clima políticamente cargado de un período pre electoral.

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