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Editorial

Sobre el 8M

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Ayer en diferentes puntos del país se reunieron masivamente grupos de mujeres para conmemorar la emblemática fecha del 8 de marzo. Las demandas expresadas por las asistentes fueron muy variadas, desde exigencias en materia de disminuir la violencia contra las mujeres hasta celebraciones políticas tras la aprobación de la paridad en un potencial equipo de redacción constitucional.

Con todo, algo une el discurso de miles de chilenas y es un punto de partida: La igualdad de oportunidades -educacionales, laborales y personales- parece un punto en común entre múltiples demandas.

Chile ha mostrado evidentes signos de polarización en los últimos meses, que hay que evitar en una agenda que avance hacia la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad. Es precisamente en instancias como la de ayer que se puede avanzar decididamente en unidad. ¿Por qué en este tema? Las manifestaciones mostraron alta heterogeneidad etaria, social y política, pero con mínimos comunes. Aunque desgraciadamente se vivieron algunos tensos momentos contra las Carabineras a cargo, en general se abogó por instalar el tema de desigualdad de género en la agenda. Es de esperar que otras temáticas que sean capaces de unir a los chilenos sean las protagonistas de las calles y no grupos violentistas que separan a nuestra sociedad.

El cuidado de los hijos y los adultos mayores es aún un tema a solucionar en nuestro país, dado que ambos recaen fuertemente en las mujeres y les impiden ejercer otros roles laborales o educacionales a los que aspiren. En esto, además de los avances en las políticas públicas, también es clave avanzar hacia una real cultura de compartir los roles de la crianza y del hogar. Esto no se generará solamente vía legislaciones, como algunos creen, sino que por instalación de un debate general. Es de esperar que este 8M emblemático por el momento en que vive Chile dé pie a muchas conversaciones que hoy siguen pendientes.

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