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Editorial

Un cambio de gabinete que mantiene el rumbo

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ese a que el cambio de gabinete anunciado ayer por el Presidente Piñera implicó la salida o enroque de seis ministros —casi un tercio del total—, se trató de un ajuste que no representa un golpe del timón en el rumbo del actual gobierno, como tampoco marca un giro en su estrategia política.

Es positivo que así haya sido, porque entrega una fuerte señal de estabilidad respecto de la conducción del país. El mismo hecho de que los ministros entrantes sean caras conocidas y con experiencia gubernamental —y que el comité político de La Moneda no sufriera cambios— transmite continuidad. Pero por eso mismo cuesta entender el sentido último del cambio de gabinete, que parece más bien obedecer a una lógica de tipo comunicacional, antes que gubernativo, pues en ninguna de las carteras afectadas —salvo en Salud— se apreciaba una coyuntura crítica que ameritara cambiar a su titular.

Dicho esto, el Presidente usó su intervención de ayer para enviar mensajes políticos tanto a las filas propias como a las opositoras. Por un lado, recalcó el compromiso de su gobierno con el programa que le dio la victoria en las urnas “por una amplia mayoría”, una alusión a quienes que desde su propio sector cuestionan el compromiso con la hoja de ruta original. Pero en especial ello pareció dirigido a quienes apoyan a José Antonio Kast y su nuevo Partido Republicano, que han sido los más insistentes en pedir que no se diluya el programa de gobierno en aras de hacer concesiones políticas a la oposición.

Por otra parte, el Mandatario fue enfático en señalar dos ámbitos de problemas: el externo y el doméstico. En el primero, el desafío viene por el enfriamiento de la economía mundial, por diversas causas; pero en lo interno, dijo Piñera, el problema son los “obstáculos” de sectores de oposición “que han impedido que una agenda modernizadora en muchos frentes pueda avanzar”. Un emplazamiento directo cuyo efecto aún no es claro.

Aunque reiteró el llamado al diálogo y a los acuerdos para avanzar en la agenda legislativa de reformas, el Presidente agregó que “llegó el tiempo de las definiciones y el tiempo de la acción”. La medida en que esto ocurra marcará en buena medida la gestión de este tercer gabinete.

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