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Thor Bjorgolfsson sabe de fracasos. Su abuelo quebró dos veces, su padre perdió su empresa y hasta fue a prisión por un tiempo por cargos financieros (que explica injustos). Él mismo vio esfumarse su fortuna, nada menos que US$4.000 millones, en apenas 10 meses. Björgólfur Thor Björgólfsson fue durante la década del 2000 el símbolo del éxito islandés. En su avión privado viajaban presidentes, celebró sus 40 años en Jamaica, para lo que contrató un Boeing 767 solo con asientos de primera clase para trasladar a un centenar de invitados. Nada era imposible para él. Tras armar su fortuna en dos décadas, primero en Rusia y luego en Europa del Este, aprovechando el fin del comunismo y las privatizaciones, decidió volver a casa, a Islandia. Se convirtió pronto en un ídolo, en el primer multimillonario del país.

No hay que investigar mucho para dar con sus lujos de esa época. En 2014 escribió su biografía "Billions to bust and back", sobre cómo de la noche a la mañana pasó, en sus palabras, de ídolo a paria. Reflexiones, recuerdos, disculpas y recriminaciones contra los políticos islandeses se mezclan en un texto. Uno de los pocos escritos por un protagonista de la crisis financiera que aún está cambiando el mundo.

"... me convertí en un coleccionista de activos, sumando activos interesantes mientras los financiaba con la deuda que todos los bancos estaban felices de proveer. Los negocios aparecían rápido y furiosamente... Comenzaron a aparecer nuevos actores. En lugar de cuatro o cinco personas compitiendo por un activo, ahora había hasta 14 o 15", relata sobre el ambiente que se vivía hasta un año previo a la crisis.

El primer fin de semana de octubre 2008, Landbanski, propiedad de Bjorgolfsson y su padre, y los otros dos bancos más grandes de Islandia colapsaron, arrastrando con ellos al país. El fundador de Novator dedica gran parte de su libro a explicar cómo el colapso bancario pudo ser evitado, pero también admite el error de sumarse a la "ridícula complacencia" colectiva que inundaba entonces a su país, que se volvió símbolo de la crisis. Un país de 320.000 habitantes con una industria financiera enorme, donde muchos de sus ciudadanos dejaron sus trabajos para convertirse en traders.

"Filantrocapitalismo"

Bjorgolfsson pagó su precio. Perdió 99% de su fortuna y enfrentó un proceso de reestructuración con sus acreedores por más de US$1.000 millones. Para 2014, sin embargo, su vehículo de inversión Novator, estaba de vuelta con activos por unos US$ 3.000 millones.

Este es el fondo propietario de WOM en Chile, tecnológicas, farmacéuticas, e inversionista en plataformas como Deliveroo (ver recuadro).

-¿Cómo escoge sus empresas? ¿Prefiere las que ya den utilidades? Hay miles de millones fluyendo a startups que no producen ganancias. ¿No hay una burbuja?

-Sí, enorme. Es una burbuja enorme. Creo que en los próximos 12 meses veremos un baño de realidad. Ya está comenzando.

-Lo que está pasando con la IPO de WeWork puede ser un buen ejemplo...

-Exactamente. Tiene que ver con que WeWork es presentada como una empresa tecnológica, pero no lo es. Hay muchos fondos actualmente, hay mucha gente buscando este tipo de inversión, y las valoraciones de estas empresas aumentan ronda tras ronda de capital. Pero no es hasta que vas al mercado público que las empresas tienen que demostrar que son rentables. Todo el mundo habla ahora de ser sustentable, pero una empresa también tiene que ser sustentable. Si eres una compañía tienes que generar una utilidad o no eres sustentable, porque si no recibes oxígeno externo no puedes sobrevivir.

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-¿Qué piensa de la reciente carta de los CEO de grandes empresas estadounidenses? ¿Cuál debería ser el objetivo final de las empresas?

-Es una señal del cambio que vivimos. Unas semanas antes hubo una carta del 1%, proponiendo pagar más impuestos. Es el inicio de un cambio.

-¿Cuál es su postura sobre que el fin de las empresas no deben ser sus accionistas?

-Tengo una visión algo distinta. Me alineo con el filantrocapitalismo. Las empresas para ser sustentables tienen que generar una utilidad, pero lo que hagas con ese dinero es otra historia. Hay algunos ejemplos de empresas creadas para que sus utilidades financien actividades sociales. Es un modelo.

-En ese modelo, ¿cuál es el incentivo para crear empresa?

-Involucrarse, participar en un tema que te interesa. Por ejemplo, hay una empresa cuyos temas son la educación y el medioambiente, voy a invertir, pero en lugar de esperar un dividendo, voy a esperar un reporte de la empresa diciéndome cuántas escuelas construyó, etc... No obtienes un valor financiero, sino algo distinto, para ti. Este modelo está comenzando.

-¿No es eso una consecuencia más de la crisis financiera?

-Seguramente.

"Aprendí"

-¿Y cuáles fueron las lecciones para usted?

-Las mejores lecciones se aprenden en la crisis. Sería un desperdicio dejar que una buena crisis pase sin sacar lecciones. Aprendí mucho. Aprendí a mirar el riesgo de una forma diferente, que tu peor enemigo es tu propio ego, porque puede meterme en más problemas que cualquier otra cosa en el mundo. Aprendí a tomar más tiempo para tomar una decisión, pero al mismo tiempo a escuchar mejor mi intuición.

-¿Se volvió más conservador? Está haciendo apuestas arriesgadas... y después de todo lo sucedido, me pregunto a) si es que tiene un gusto por el riesgo...

-Sí, por lo peligroso...

-O b) tiene una gran confianza, porque ya se demostró a sí mismo que es capaz de rearmarse.

-Correcto. Es una mezcla de ambas cosas. Me gusta la adrenalina. Podría darle mi dinero al banco y vivir de la renta.

-O tomar un ETF...

-Exacto. Ese no soy yo. Me gusta construir cosas, como WOM, como Play (firma de telecomunicaciones), o reconstruir empresas. Me gusta la disciplina y desafiarme. De lo contrario te aburres. Tenemos tan poco tiempo en este planeta. El tiempo es lo más precioso que tenemos. No lo gastes haciendo cosas aburridas o monótonas.

-¿Cómo traduce eso a sus políticas de inversión?

-Cuando aquí (en Novator) comenzamos de nuevo, nos sentamos y dijimos: 'estamos aquí para hacer dinero, pero no para tomar simplemente la apuesta más rentable'. Vamos a hacer negocios interesantes, en lugares interesantes, con gente interesante. Puede ser una opción para obtener un 1.000%, comprando una empresa de carbón en China, sentándonos aquí, y no lo vamos a hacer.

Ahora me digo: "No te apures"

-¿Está listo para la próxima crisis?

-Creo que la próxima crisis viene cuando comienzas a pensar que nunca va a llegar. Cuando la gente comienza a decir "esta vez es diferente", ahí estás en problemas. Básicamente la próxima crisis siempre está a la vuelta de la esquina. No debes temerle, sino estar preparado. Si esta nueva burbuja tecnológica explota mañana, no estamos tan expuestos. No tenemos las estructuras tan agresivas que teníamos antes".

-Entonces se ha vuelto más conservador...

-Diría que antes mi lema era 'llegar lo más lejos que pueda llegar', ahora me digo 'no te apures'. No pierdas el tiempo, pero tómate el tiempo para hacer las cosas bien. Después de la crisis perdimos mucho tiempo, limpiando, rearmando todo".

-En su libro repite mucho el mensaje de ser optimista. Pero no es fácil...

-Mi mayor regalo en la vida es ser muy optimista. ¿Lo más peligroso que me ha pasado en la vida? Es que estuve a punto de perder mi optimismo. He estado en muchas situaciones difíciles, pero no me rendí. Es verdad que lo que no te mata te hace más fuerte. No dejes de tratar hasta que estés muerto...

-Pero sé lo suficientemente sabio para darte cuenta antes de morirte, ¿o no?

-Cierto, cierto

-Eso requiere una personalidad especial. Pero todos quieren ser ahora emprendedores. Un trabajo de 9 a 6 parece un crimen. ¿Pueden todos ser emprendedores?

-No. Pero todos querían ser estrellas de rock en los 70... Creo que es genial que la gente le dé más atención. Pero hay un tema de selección natural. No puedes tener un ejército solo con generales, debes tener soldados también. Es como en 2001, bastaba con poner dot.com en el nombre y boom... Lo mismo ahora. "Empresa disruptiva"

-o App disruptiva...

-Aún mejor, app disruptiva, boom. Son siempre este tipo de palabras.

-¿Qué hace la diferencia? ¿Qué hace a un emprendedor sobrevivir y prosperar?

-Diría que es como enfrentas los errores. Lo importante es qué tan rápido te levantas después de un golpe. El que tiene éxito no es el que nunca se equivoca, huye de ese tipo. Es tener una actitud mental de cómo enfrentar los fracasos, aprender de los errores y avanzar, lo más rápido que puedas, esa es la clave.

-¿Cuál es el error más común que ve en los startups que buscan su financiamiento?

-Enamorarse de sí mismos. Básicamente es narcisismo. Lo veo todo el tiempo cuando entrevisto gente. Si alguien viene y se gasta la mayor parte del tiempo hablando del capital que ha levantado aquí y allá, ahí me doy cuenta de que es la persona equivocada, quienes se enfocan en eso tienen el foco equivocado. Quieres ver alguien para quien conseguir capital no es lo principal, sino es solo una necesidad.

-¿Cuál es su objetivo como empresario?

-Quiero ser sustentable, rentable, relevante e interesante. Relevante significa participar de cosas que están cambiando la forma en que hacemos negocios y vivimos nuestra vida. Todo lo que hacemos gira en torno del teléfono. No me gusta. No me gusta cuánto tiempo mis hijos, todos en la familia, pasan en el teléfono, incluso en un restaurante. No me gusta. Pero no puedo ir contracorriente. Así que prefiero ser parte del cambio.

"Tengo principios"

-Entonces, sí tiene principios que guían sus inversiones.

-Sí, tengo principios, increíble, ¿no?

-No, quise decir eso. Me refiero a la presión ahora, por ejemplo, para no invertir en fondos que tienen participaciones en petroleras. ¿Hay guías así en su política de inversión?

-Tenemos nuestros propios principios. No ignoramos las tendencias, pero no nos basamos en ellas. Estoy bien con cosas como esa, pero no es lo que tomamos como guía. Pero tienes que ser muy cuidadoso, se está volviendo un campo minado en lo que puedes y no puedes hacer. Acabamos de tener una reunión con una empresa en la que estamos, porque uno de sus inversionistas ha recibido dinero de (Jeffrey) Epstein, y le tuvimos que decir: ya no son bienvenidos, les compramos su parte. No queremos hacerlo, pero tampoco queremos estar envueltos en ese tema.

-¿Cómo hacer negocios, cómo armar una empresa en un mundo con tantos cambios, donde la palabra lucro es un crimen, en el que tenemos un movimiento contra el capitalismo, contra la globalización?

-Es duro, y se está volviendo más duro todavía. Me preocupa este ambiente de nacionalismo y ciertos retrocesos. ¿Cuándo perdimos la confianza de la gente? Creo que la élite educada, liberal, de la que soy parte, fue un poco arrogante como para escuchar a la gente... No escuchamos, siempre tuvimos una actitud condescendiente, nosotros sabemos lo que es mejor para ti, esto es lo que vas a querer en el largo plazo... y la gente dijo ahora "no". Lo preocupante es que usualmente en política, después de un cambio en el péndulo, en algún momento este tiende al centro, pero ahora el centro se está destruyendo. Son tiempos tristes, alarmantes.

-¿Cómo hacer negocios, cómo emprender en tiempos como este?

-Sigue adelante. Sé flexible. Es la teoría de la evolución. ¿Quién sobrevive? No es el más grande o el más inteligente, es el que es capaz de adaptarse rápidamente. Ese es el elemento de hacer negocios, el riesgo. Si no quieres tomar riesgos, déjalo.
-Invierte en un fondo pasivo...

Así es ...

Con el smartphone en el centro

¿Qué tienen en común WOM, Klang, Play, Rebag y Deliveroo? Todas son parte del portafolio de Novator, el vehículo de inversión liderado por Bjorgolfsson. Todas, también, se basan en una cosa: el smartphone.
Bjorgolfsson está convencido de que el smartphone está cambiando la forma en que vivimos. Una de sus empresas de videojuegos móviles quiere crear un nuevo espacio de socialización, que entregue más valor a sus usuarios que el mundo real. Deliveroo ha modificado el consumo y forma de alimentarse de miles de personas en Europa. Rebag es una plataforma que facilita la venta de carteras de lujo, democratizando su acceso.
Telecomunicaciones, tecnológicas y farmacéuticas concentran los intereses de Novator, que en Chile tiene la mirada puesta en el desarrollo de la red 5G, a través de WOM. Bjorgolfsson estaba de gira por Sudamérica cuando recibió la propuesta de comprar la telefónica. Descartó negocios en Ecuador y en Argentina, y finalmente se decidió por la propuesta en el país.
Su equipo asegura que tiene planes de invertir otros US$500 millones en Chile, Perú y Colombia. En esta entrevista es menos preciso, pero sí reconoce sus planes de expansión. "Estamos muy contentos con el desempeño de la empresa. Me gustaría vernos crecer en Latinoamérica desde Chile".
-¿Tomando más posiciones en el país o en países vecinos?
-Ambos, pero probablemente en los países vecinos. Hemos estado buscando oportunidades en Argentina, en Colombia, en todas partes. Pero somos muy selectivos. En nuestra industria en telecomunicaciones son proyectos grandes, que requieren tiempo y mucho capital.
-¿No están buscando empresas fuera de telecomunicaciones?
-Sí, hemos buscado algo en el sector de consumo. Nos gustan las empresas que van directo al consumidor. Analizamos la empresa de alimentos en Chile, pero no encontramos nada suficientemente grande, que nos sea atractivo. También estamos viendo la posibilidad de capital de riesgo para empresas más pequeñas. Hemos escuchado de algunas buenas empresas, como NotCo, que están haciendo cosas interesantes.

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