Imagen foto_00000008

Aunque Chile está lejos del epicentro de esos festejos, que liderará la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), la celebración no es para nada ajena. Al enorme interés por la astronomía que dejó en evidencia el eclipse solar total que este martes prácticamente paralizó al país, Chile se ha ido posicionando como un destino mundial para la astronomía, generando oportunidades de inversión y negocios.

Pero nada de eso habría sido posible sin una institucionalidad en torno a la astronomía que comenzó a generarse hace más de un siglo y -sobre todo- unas condiciones naturales casi únicas en el globo: Hoy, el país cuenta con cerca del 55% de la capacidad mundial de observación y 96% del Hemisferio Sur en el espectro óptico e infrarrojo y el interferómetro (radio astronomía) más importante del mundo, en base a cálculos de Conicyt.

Todo eso ha permitido que hoy, Chile sea el país con la mayor cantidad de astrónomos per cápita del mundo: 12 por cada millón de habitantes, según cifras del Ministerio de Economía que busca cómo sacarle mejores dividendos a la actividad.

De hecho, el reciente eclipse demostró que el turismo astronómico puede generar un importante crecimiento en la zona norte. Ya que se calcula que sólo en esta ocasión se generaron ventas por US$ 3 millones, con un flujo record de 50 mil turistas.

Y dada la curvatura de la tierra, Chile tiene considerables ventajas para la descarga de datos satelitales, lo que abriría una nueva oportunidad de inversión tecnológic

Imagen foto_00000012
Foto: Sergio Otarola Alma

Política de Estado

En 1849 el astrónomo estadounidense James Melville instaló el primer observatorio en Chile. Eligió el Cerro Santa Lucía, en Santiago, para establecerlo y contó con el apoyo del entonces presidente Manuel Bulnes; quien en 1852 firmó un decreto para adquirirlo. Es ahí, donde el mundo científico local sitúa el primer impulso oficial a la astronomía en el país. Y, según Conicyt, para 2020, el 70% de toda la infraestructura mundial en telescopios estará aquí, lo que implicará una inversión de US$ 6 mil millones.

Y en datos de la Sociedad Chilena de Astronomía, que lidera la doctora en Astrofísica y Técnicas Espaciales de la Universidad de Paris y profesora del Departamento de Astronomía de la U. de Chile, Mónica Rubio, actualmente hay 221 astrónomos en Chile, cifra que seguirá creciendo. El número de estudiantes de esta especialidad no para de crecer –en 2016 eran 675- y figuras científicas como José Maza, María Teresa Ruíz o la misma Rubio gozan de un nivel de conocimiento y popularidad impresionantes.

Tan importante es la astronomía para la economía chilena que “desde el año 2017 hubo un primer proyecto de astro informática, para ver cómo podemos utilizar las inversiones masivas que están ocurriendo en términos de astronomía para temas de desarrollo de nuestro país”, explica el jefe de la Unidad de Economía del Futuro del Ministerio de Economía, Julio Pertuzé. Y certifica que esta rama de la ciencia “ha tenido un impacto monumental en lo que es la producción científica” y añade que eso se debe a que “nos hemos beneficiado de una política de Estado desde los años ‘60”.

Ello, sumado a la política del 10% del tiempo de observación, que permite a los astrónomos chilenos auscultar los cielos del Hemisferio Sur desde los telescopios instalados por otros países en suelo chileno de forma gratuita; y otras políticas, como el robustecimiento del sistema nacional de innovación junto a la formación de capital humano, “nos ha permitido dar un salto en muy poco tiempo y ser uno de los países que tiene la mayor cantidad de astrónomos per cápita del mundo, con aproximadamente 12 astrónomos por millón de habitantes”, detalla Pertuzé.

Uno de los hitos se produjo en 2013 con la instalación de ALMA y sus 66 antenas que funcionan juntas como si fueran un solo telescopio al interior de la Región de Antofagasta.

Imagen foto_00000013
Foto: Agencia Uno

El nuevo desafío

“Desde un punto de vista geopolítico es un activo que tenemos”, dice Pertuzé y asegura que ya desde el alunizaje, los chilenos han estado interesados en el espacio. Por ello, se ha ido creado una institucionalidad astronómica que provee un marco de estabilidad “para hacer inversiones en ciencia y tecnología y también eso ha ido permeando culturalmente en la población”, agrega.

Mientras que para el más popular de los astrónomos chilenos, José Maza –quien estudiaba astronomía en la época de la llegada del hombre a la luna- , este hito que está por cumplir medio siglo representa un nuevo desafío, para el que ya se están preparando algunos países desarrollados y especialmente Estados Unidos: llegar a marte.

“Mi pronóstico es que ahora, para los 250 años de Estados Unidos es posible que establecieran una base de operaciones temporal en la luna y para el 2035 -cuando Marte va a estar en una situación favorable, pues ese es uno de los años en que la tierra y marte estarán más cerca- el hombre va a llegar a ese planeta”, pronostica Maza, quien propone que sea una mujer la primera en pisar el planeta.

Todos los derechos reservados