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Sustentabilidad: el talón de Aquiles de la palta

Ante nuevos competidores como Colombia y Ecuador, Chile debe continuar en la mantención de su posicionamiento como productor de alta calidad, inocuidad y excelente condición socio-ambiental.

Por: Aldo Cerda y Carmen Gloria Solís | Publicado: Jueves 10 de mayo de 2018 a las 04:00 hrs.
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Para quienes buscan un estilo de vida saludable, la palta es uno de aquellos superalimentos más populares. Contiene 20 vitaminas, entre ellas K y C, y minerales como el ácido fólico y el potasio, todo en una sola porción. En Chile es uno de los estandartes de la alimentación sana, donde la variedad Hass es altamente consumida por las familias. Hasta Japón llega su fama, donde la denominan como “mantequilla del bosque” por su buen sabor y aroma.

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Esta fruta de crecimiento variable se cultiva en todas las regiones tropicales y subtropicales del mundo, siendo México el mayor productor (cerca de dos millones de toneladas producidas el 2017), seguido por Australia y Perú. Chile se ubica como el cuarto exportador mundial, con 144 mil toneladas exportadas el 2017 (un crecimiento del 37% respecto a 2016), según Odepa. Incluso, el volumen exportado al mercado chino superó en el mismo período a México, llegando a 13 mil toneladas y convirtiendo a Chile en su mayor proveedor.

En Fruittrade, Carlos Hernández de Propal, señaló que “debemos seguir avanzando en la diversidad de los mercados. La complementación de la oferta con Perú ha sido sinérgica. La llegada de la Hass peruana antes que la chilena a Europa en cada temporada nos ha servido como punta de lanza en la oferta. Cuando Perú termina sus posiciones en Europa entra Chile con fuerza en un mercado que quiere seguir consumiendo palta”.

Sustentabilidad

¿Dónde se encuentran hoy las mayores amenazas a la penetración comercial de este producto? Básicamente en sus credenciales de sustentabilidad. Tomemos el caso del principal productor, México. El corazón productor del “aguacate” se encuentra en Michoacán, región donde cada año se deforestan miles de hectáreas para habilitar nuevos cultivos. El fenómeno amenaza con destruir el hogar de las célebres mariposas monarcas, que migran cada año desde la tierra de Morelia hasta el sur de Canadá. Por este solo hecho la huella de carbono de las paltas mexicanas podría triplicar fácilmente la de sus competidores del hemisferio sur. Pero no es el único problema: acostumbrados a una generosa disponibilidad de aguas lluvia, los agricultores michoacanos no optimizan el uso de agua para este cultivo, lo que combinado con la deforestación descrita precedentemente está produciendo un enorme impacto negativo en la regulación hidrológica de las principales cuencas productoras. Además, en estas zonas el narcotráfico todavía se combina con el uso de mano de obra infantil en la cosecha.

Con un cuadro así, Chile podría generar condiciones diferenciadoras sobresalientes para los mercados más sofisticados, pero no es así: la medición de la huella de carbono de la producción de palta ha sido un fenómeno excepcional y sin continuidad, lo cual incluye el hecho de que muchos cultivos se han establecido sustituyendo bosques esclerófilos en la zona central. Quizás más grave que ello es estar en una posición defensiva respecto a una campaña de mercado, y eso es lo que ha ocurrido en la televisión danesa y alemana, con reportajes que podrían castigar a este fruto tan representativo de la mesa chilena.

En el país, durante 2017 y 2018 se ha denunciado que la producción de este superalimento tiene un impacto ambiental “catastrófico”, dada la falta de agua en la zona, especialmente entre La Ligua y Petorca.

En la Asociación de Exportadores de Frutas, Asoex, asumieron y construyeron una “política de sustentabilidad de la industria frutícola nacional, partiendo de la base que cada unidad productiva es sustentable económicamente. Luego, acorde a las exigencias y tendencias globales, sus componentes básicas e indivisibles entre sí son: la inocuidad alimentaria, el respeto y protección del medio ambiente y la responsabilidad social empresarial”. De hecho, publican una serie de guías y manuales para cumplir con los requerimientos de los mercados internacionales.

Las certificaciones también pueden asumirse como una oportunidad para avanzar en el ámbito de los protocolos. En la década de los ’90 prácticamente bastaba un análisis multiresidual para abordar el mercado de Estados Unidos. En la actualidad es completamente diferente, puesto que los países exigen certificaciones BPA (Buenas Prácticas Agrícolas), inocuidad alimentaria, responsabilidad laboral y social, cuidado al medio ambiente e incluso estándares éticos de toda la cadena de valor productiva.

Ante los nuevos competidores como Colombia y Ecuador, Chile debe continuar en la mantención de su posicionamiento como país paltero con productos de alta calidad, inocuidad y excelente condición socio-ambiental. Para un consumo de palta a nivel mundial que crece al 3% anual, estas campañas representan una amenaza, pero también una oportunidad de discriminar las buenas y malas prácticas, formalizando la trazabilidad de los procesos productivos y diferenciando a los productores responsables.

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