Chile y Perú: de trayectorias similares a caminos distintos en 2026
ANDRÉS PÉREZ M. economista jefe de Banco Itaú para LatinoaméricA
Chile y Perú son economías pequeñas, abiertas e integradas al mundo, que se han beneficiado de los elevados precios de metales en este ciclo. Al comenzar el año estimábamos brechas de actividad cerradas en ambas economías con tasas de crecimiento en torno a sus potenciales.
Desde entonces, sin embargo, las proyecciones de crecimiento del PIB 2026 han divergido: mientras han subido por encima de 3% en Perú, en Chile siguen cayendo con el consenso por debajo de 1%. ¿Qué fenómenos podrían explicar esta dinámica?
1. Si bien las condiciones iniciales parecían similares, una mirada más detallada muestra que al iniciar el año el momentum del consumo privado e inversión en Perú eran coherentes con un mayor dinamismo en 2026.
2. Destaca el dinamismo del mercado laboral en Perú, reflejado en la tasa de desempleo que cayó hacia mínimos históricos (actualmente en 4,8%), junto con importantes tasas de expansión en la creación de empleo formal y masa salarial. Este dinamismo ha persistido, y recientemente las expectativas de empleo alcanzaron su nivel más alto. Ello ocurre en un contexto en el que los costos laborales en Perú no tuvieron los incrementos significativos legislados en Chile. El crédito de consumo en Perú se expandía por encima de 5% real anual a fines del año pasado, al tiempo que seguía contrayéndose en Chile. Finalmente, probablemente el consumo en Perú a fines de 2025 tuvo un leve impulso adicional por el 8.º retiro, descalabro que afortunadamente hemos evitado en el país desde 2021…
3. Sobre la inversión, en Perú las importaciones de bienes de capital crecían a tasas de dos dígitos interanuales a fines del año pasado y principios del actual, con la confianza empresarial en terreno optimista hace un buen tiempo. En contraste con la debilidad de la construcción en Chile, en Perú el sector ha seguido expandiéndose, de la mano de infraestructura privada y pública.
“Las proyecciones de crecimiento del PIB 2026 han divergido: mientras han subido por encima de 3% en Perú, en Chile siguen cayendo con el consenso por debajo de 1%”.
4. Encuestas revelan que la caída en la confianza inmediatamente posterior al conflicto en el Medio Oriente se revirtió rápidamente en Perú, a diferencia de sucesivas caídas en Chile hacia niveles pesimistas, probablemente postergando decisiones que habrían favorecido la inversión y el consumo.
5. Por el lado de la oferta, la producción minera en Chile ha seguido contrayéndose incluso más de lo esperado, principalmente por choques puntuales, mientras que en Perú crece a tasas moderadas.
6. Otro factor diferenciador ha sido un crecimiento mayor al esperado del gasto público acumulado en el año a julio en Perú (+7%) relativo a una moderación del gasto en Chile (+0,7%). Más allá de estas diferencias, ambas economías deberían verse beneficiadas por los ciclos de inversión en curso, elevados precios de metales y los efectos de agendas pro crecimiento en 2027. En Chile, esperamos que la economía vaya sacudiéndose de los distintos choques sectoriales de oferta y que la demanda vaya paulatinamente recuperándose. Con ello, solo por efectos base, la vara para crecer por encima de 3% en 2027 parece baja. En Perú, aunque los efectos de El Niño deberían persistir a principios de 2027, la economía debería volver a crecer por encima del 3% en dicho año e incluso transitar a tasas mayores hacia 2028, además favorecida por mayor estabilidad política.