La autora de libros como El futuro de la industria manufacturera brasileña: el debate sobre la desindustrialización y ¿Cómo responder a la crisis financiera global? Políticas económicas para Brasil, también destaca el manejo político que le permitiría a Lula navegar con un Congreso de mayoría opositora, mientras cuestiona las expectativas del mercado sobre Flávio Bolsonaro.
- ¿Cómo interpreta la reacción del mercado?
- Hoy es difícil interpretar los movimientos del mercado porque estamos en un momento de muchísima especulación. El viernes el mercado había subido muchísimo y hoy son movimientos especulativos en sentido contrario.
Los mercados se estaban comportando como si Flávio hubiera tenido un plan económico fantástico para Brasil, pero no era así. Esta corrección que estamos viendo la habríamos visto de todas maneras más adelante si Lula hubiera perdido. Por lo tanto, no creo que se deban inferir muchas cosas de eso.
- ¿Qué señales de Lula podrían traer calma al mercado?
- En mi opinión, lo que tiene que hacer son tres cosas. La primera es cambiar el equipo económico, porque el ministro de Economía que está allá, Darío Durigan, es un interino. Él ocupó el lugar de Fernando Haddad, que salió para participar en las elecciones a gobernador de São Paulo. Creo que este es el momento para que el gobierno de Lula tenga nombres de peso ante el mercado y nombre a alguien con bastante credibilidad.
La segunda es anunciar algunas medidas de recorte de gastos. Hay un montón de cosas en términos de exenciones tributarias y otros gastos públicos. Es el momento de hacer lo que sea necesario con el Congreso actual, antes de que llegue el nuevo en febrero.
Lo tercero, es establecer un nuevo marco fiscal, porque el actual ya no tiene credibilidad.
“Los mercados se estaban comportando como si Flávio hubiera tenido un plan económico fantástico para Brasil, pero no era así. Esta corrección que estamos viendo la habríamos visto de todas maneras más adelante si Lula hubiera perdido”.
- ¿Cómo podrían dialogar los cortes de gasto con el que será el último mandato de Lula, en el cual probablemente, apostará por un legado basado en su sello social?
- Lula tendrá que ser responsable en este mandato y creo que lo será, porque jamás ha sido tan representativo de la izquierda. Él defendió un montón de programas sociales, pero la conducción de la economía, la conducción macroeconómica, en los dos gobiernos anteriores de Lula, en los años 2000, fue muy pragmática.
Fue pragmático con la inflación, pragmático con lo fiscal. Él fue capaz de generar superávits fiscales cuando estaba en el gobierno, ayudado -eso sí- por las condiciones externas, que en aquella época eran muy buenas. Ahora no tanto.
Pero Lula reconoce y sabe de la importancia de la estabilidad macroeconómica. No creo que vaya a poner eso en riesgo.
Hizo algunas promesas populistas durante la campaña y ahora va a tener que ver cómo cumplirlas, porque muchas de ellas no se pueden llevar a cabo con la situación fiscal tal como está. Pero no lo veo como alguien que vaya a ser irresponsable en su último mandato, porque tiene interés en dejar un legado. Será su legado histórico.
Esa es mi visión. Los mercados están reaccionando un poco fuera de lo que yo consideraría más racional en este momento.
- ¿Podría haber pronto más calma en torno al mercado?
- Eso puede pasar porque los mercados van a tener que ajustar ahora sus expectativas respecto de lo que va a pasar.
Todos estaban preparados para un gobierno de Flávio Bolsonaro que imaginaban que sería algo que, en realidad, no iba a ser. Él tenía propuestas claramente populistas en materia fiscal. Yo hice algunos cálculos y las cosas que estaba proponiendo iban a representar algo así como tres o cuatro puntos porcentuales del PIB en gasto adicional, con un efecto directo sobre la deuda pública.
Eso no estaba siendo contabilizado de la manera correcta por la gente del mercado.
De todas maneras, creo que las próximas semanas van a ser turbulentas, porque vamos a ver cuáles van a ser exactamente los caminos del gobierno de Lula, pero también vamos a tener las elecciones aquí en Estados Unidos. Eso siempre tiene un efecto grande, principalmente si ganan los demócratas, porque ahí creo que la política de Trump hacia América Latina va a tener que cambiar.
- ¿Puede el Congreso de mayoría opositora transformarse en el gran desafío de Lula?
- Creo que el Congreso va a ser claramente un obstáculo para Lula. Eso es cierto, porque es un Congreso más radical que el que estaba antes.
Pero hay una cosa muy importante, que es el papel del Centrão, de este grupo de partidos políticos más pequeños que ocupan un espacio enorme en el Congreso.
Aunque este grupo estaba alineado con Flávio Bolsonaro, lo cierto es que no es ideológico. Ahora que Lula ganó, ya están haciendo gestos de acercamiento al mandatario
Lo importante aquí es que va a haber una bancada grande en la Cámara y otra en el Senado del partido de Bolsonaro, el Partido Liberal (PL). Pero los otros partidos, que también tienen algunos bolsonaristas, son partidos de este llamado Centrão. Y si la decisión es dar algún apoyo al gobierno a cambio de ministerios o de otras cosas, de cargos en el gobierno, entonces ya se tiene una idea de cómo Lula puede negociar. Ese juego Lula lo conoce muy bien.